
Bajo el sol sereno de la mañana sabanera de este 9 de mayo, el municipio de San Luis de Sincé volvió a convertirse en epicentro de la memoria histórica y cultural del Caribe colombiano. Desde la sede de FEGASINCE, hombres y mujeres consagrados al estudio de la historia, las letras y la identidad regional se dieron cita en el Segundo Encuentro de Academias y Centros de Historia de la Región Caribe, un espacio que más que un evento académico, se transformó en un verdadero homenaje al legado de nuestros pueblos.
Desde tempranas horas comenzaron a llegar los invitados especiales, portando no solo libros, investigaciones y documentos, sino también el peso honorable de la memoria colectiva de la región. En cada saludo, en cada conversación y en cada intervención, se percibía el profundo amor por el Caribe colombiano, por sus raíces y por la necesidad urgente de preservar la historia frente al olvido.

La jornada reunió a destacadas personalidades del ámbito histórico y académico nacional y regional. Entre ellas, el doctor Rodrigo Llano, representante de la Academia Colombiana de Historia; igualmente, el historiador Jorge Dávila Pestana, cuya trayectoria intelectual ha sido ampliamente reconocida en la región Caribe. También hacen presencia los académicos Alexis Hattin Torralbo y Miriam Castillo Mendoza, guardianes de la memoria sabanera y promotores permanentes de la identidad cultural de estas tierras.
La asistencia del doctor José Asunción Suárez, presidente del Centro de Pensamiento Histórico y director de la Cátedra Santander, aporta además una visión nacional sobre la importancia de fortalecer los procesos de investigación histórica desde las regiones. A ellos se suman el académico Hassan Rafael Hernández Urueta y el doctor Jairo Escobar Arregocés, quienes representan el compromiso intelectual de distintos territorios del Caribe con la preservación del patrimonio histórico y cultural.
La atmósfera del encuentro está marcada por la solemnidad, pero también por la fraternidad. No se trata únicamente de exponer investigaciones o compartir experiencias académicas; se trata de reencontrarse con la esencia de un Caribe que resiste desde la memoria, que defiende sus tradiciones y que entiende que los pueblos sin historia terminan condenados al silencio.

Entre aplausos, conversaciones y reflexiones, Sincé demuestra una vez más que la historia no vive únicamente en los archivos o en las bibliotecas. La historia también camina por las calles empedradas de nuestros pueblos, habita en las costumbres, en las décimas, en las voces de los mayores y en el orgullo de quienes todavía creen en la cultura como herramienta de transformación social.
Este Segundo Encuentro de Academias y Centros de Historia de la Región Caribe se convierte así en un acto de resistencia cultural y de afirmación identitaria. Desde este rincón de Sucre, el Caribe colombiano levanta hoy su voz para recordar que la memoria sigue viva y que aún existen hombres y mujeres dispuestos a defenderla con la palabra, la investigación y el amor profundo por su tierra.
La historia, esta mañana en Sincé, no fue un asunto del pasado. Fue un compromiso con el presente y una responsabilidad con el futuro.