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Pandemia Virtual: Desenmascarando el Terror del Ciberacoso y la Ciberextorsión que Aterroriza a los Colombianos. ¿Qué medidas toma el Gobierno?

 Barranquilla, 1 de junio de 2023.- En medio de una crisis que ha afectado a los colombianos y a los ciudadanos de países latinoamericanos con altos índices de pobreza, una nueva amenaza surge a solo un clic de distancia. Esta amenaza puede destrozar hogares, vidas laborales, tranquilidad y estabilidad mental, e incluso ha llevado a algunos compatriotas a atentar contra sus propias vidas. Todo esto ocurre después de tomar la ingenua decisión de hacer clic en una publicación que promete otorgar créditos fáciles en menos de 5 minutos. Sin embargo, en realidad, lo que se encuentra al otro lado de ese clic es un calvario inimaginable. Es decepcionante ver cómo un país debería tener un control total sobre este tipo de situaciones para proteger a sus ciudadanos, pero poco o nada se está haciendo al respecto.

Podemos hablar de una pandemia nacional que, al igual que la anterior, tiene su origen en un país asiático. Sin embargo, esta pandemia se manifiesta en forma de terrorismo virtual. Esta situación claramente constituye un problema de salud mental y salud pública, y todo ocurre ante los ojos absortos del Estado, que apenas toma medidas para mitigar estos daños.

Para abordar este asunto, es necesario dividirlo en tres partes estructurales:

Cómo funcionan:

A través de publicidad en todas las redes sociales, se ofrecen préstamos que van desde $200.000 hasta $2.000.000 en tan solo 5 minutos, sin importar si la persona está reportada en Datacrédito. Todo lo que se requiere es descargar una aplicación.

Esta oferta resulta muy tentadora para personas que generalmente no pueden acceder a créditos en entidades financieras debido a que no cumplen con los requisitos establecidos.

Cabe resaltar que todas las publicaciones contienen enlaces para descargar la aplicación desde la tienda de aplicaciones Google Play Store. Es importante tener en cuenta que hemos descubierto que estas aplicaciones no se pueden descargar en dispositivos iPhone. A diferencia de Google Play Store, la App Store de Apple es más restrictiva, exige identificaciones y pagos por la carga, lo que permite rastrear al creador de la aplicación.

Una vez descargada la aplicación en el celular, comienza el verdadero calvario. La aplicación exige acceso a la cámara y a la lista de contactos. La cámara se utiliza para tomar una foto de la cédula y el rostro, supuestamente con el fin de validar la identidad. La lista de contactos se solicita para seleccionar a los referidos, según indican. La aplicación generalmente promete préstamos a 91 días con intereses bajos y fáciles de pagar.

En este punto, hay dos tipos de víctimas:

  1. A) Aquellos que descargan la aplicación pero no solicitan crédito:

Estas personas dejan la puerta abierta para la aplicación, y pueden ocurrir dos cosas: en primer lugar, pueden recibir dinero en sus cuentas sin haberlo solicitado, lo cual los engancha y comienzan a cobrarles casi cinco veces el valor depositado después de 7 días. En segundo lugar, es posible que no les otorguen el préstamo ni realicen consignaciones, pero aún así comienzan a cobrarles a los 7 días, como si les hubieran prestado.

  1. B) Aquellos que descargan la aplicación y solicitan crédito:

En el caso de las personas que solicitan crédito, si, por ejemplo, solicitaron $300.000, son aprobados y se les consignan 220 mil pesos, ya que supuestamente deducen los intereses por adelantado.

Para ambos casos, una vez que comienzan los cobros a los 7 días (no a los 91 días como prometía la aplicación), las amenazas inician con mensajes que indican que el usuario lleva un día de retraso y debe pagar o enfrentar consecuencias. El valor sorprendentemente resulta ser 4 o 5 veces mayor al préstamo inicial. Personas han informado que, por un préstamo de 300 mil pesos, terminan pagando más de 4 millones, lo cual resulta absolutamente insólito.

Mecanismos de persuasión (terrorismo psicológico):

“El primer contacto puede parecer amable, pero si la persona no paga el 100% de la deuda en ese momento, el cobro se convierte en una auténtica tortura”, afirma Duvan Guevara, abogado y experto en el tema. Se reciben amenazas tales como: “Tenemos sus fotos, tenemos sus contactos, tenemos su dirección, tenemos sus redes sociales”. Comienzan a publicar carteles en las redes sociales, escriben a los contactos de forma masiva y envían fotos de personas muertas para intimidar a la familia, enviándoles imágenes de sus seres queridos amenazados. Todo esto se conoce como “boletinaje”. Estas tácticas buscan que los ciudadanos paguen lo que ellos desean, y el nivel de terrorismo es tan fuerte que muchas personas tienen miedo de salir a la calle pensando que realmente los están vigilando. Algunas personas cambian de número, de dirección y cierran sus redes sociales, pero los ciberextorsionadores continúan acosando a sus familiares.

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