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Ordeñando pérdidas: la trampa al pequeño productor ganadero. Por: Miguel Angel Lacouture

“La lechería en Colombia no está en crisis por falta de vocación.

Está en crisis porque se le obligó a competir sin condiciones, en un mercado distorsionado y sin reglas claras.

 Hoy, con aranceles en cero, informalidad del 56% y acopiadores formales abandonando el negocio, insistir en el modelo actual no es proteger al pequeño productor.

Es quebrarlo.”

En Colombia, producir leche dejó de ser un negocio. Hoy es, en muchos casos, una actividad de resistencia.

Mientras el salario mínimo creció 23.7% y la inflación 5,1%, el precio de la leche al productor el Gobierno, apenas lo reajustó 1,3% por resolución oficial. A esto se suman incrementos en insumos para la producción como concentrados, fertilizantes, transporte y mano de obra, que el productor no puede trasladar al precio final, además del impacto del contrabando de queso artesanal desde Venezuela.

El resultado: precios en finca entre $1.800 y $2.200 por litro, muchas veces por debajo del costo real de producción.

La distorsión es aún más grave: en el mercado informal, la “leche caliente” se vende hasta en $1.000 litro en regiones del Caribe. Ese dato explica por qué el sistema formal está colapsando.

Más de 400.000 familias viven de esta actividad. Hoy, sobreviven en ella.

Competir sin defensa

Colombia produce cerca de 7.000 millones de litros de leche al año, pero lo hace sin condiciones para competir.

Con el TLC con Estados Unidos, los aranceles para lácteos han llegado a cero. Ese país produce más de 100 millones de toneladas anuales, bajo sistemas confinados, mecanizados y con respaldo estatal.

La consecuencia es evidente:

En muchos casos, es más barato importar leche que producirla en Colombia.

El pequeño productor no compite contra otro ganadero, sino contra una industria.

Mercado roto: informalidad y salida de los formales

Hoy, el 56% de la leche en Colombia se comercializa en la informalidad:

Sin control sanitario

Sin pago por calidad

Sin trazabilidad transformada principalmente en quesos artesanales sin cumplir estándares mínimos sanitarios.

Esto ha generado un efecto crítico:

Los acopiadores formales están saliendo del mercado.

Ya no recogen leche en muchas zonas porque no pueden competir con circuitos informales sin cargas regulatorias.

El pequeño productor queda atrapado:

Vende barato en la informalidad o pierde mercado en la formalidad.

En ambos casos, pierde.

El error estructural

Colombia insiste en producir leche en todo el territorio.

El mundo no funciona así:

Estados Unidos industrializó la lechería

Nueva Zelanda la hizo eficiente

Brasil y Argentina se enfocaron en carne

Aquí se hace de todo, en todas partes, con baja productividad y altos costos.

La oportunidad ignorada

Mientras la leche pierde rentabilidad, el mundo demanda carne.

Colombia tiene ventajas reales:

Sistemas de ganadería sostenible a PAS (Pasto,Agua y Sal), Regenerativa, Silvopastoreo.

Adaptación al trópico

Potencial exportador de carne y ganado en pie

La vaca, más que ordeñarse, debe verse como lo que es: la fábrica del ternero.

El papel del del Estado y el Fondo Nacional del Ganado

Los ganaderos aportan a la seguridad alimentaria de la Nación (Carne, Leche y derivados), pagan la cuota parafiscal de leche y carne para mejorar la competitividad del sector.

La pregunta es obligada:

¿Dónde está ese respaldo del Estado y el FNG para el pequeño productor que hoy se está quebrando?

El Fondo Nacional del Ganado debe ser el eje de la transformación:

Financiar con apoyo financiero del Estado la reconversión hacia carne y doble propósito

Garantizar flujo de caja en la transición

Asistencia técnica en productividad y genética

Acceso real a mercados

Sin esto, cualquier política es retórica.

La transición (o el colapso)

No se trata de acabar la lechería, sino de reordenarla:

Leche donde es eficiente (Sabana Cundiboyacense, Nariño, Antioquia y Caquetá)

Carne donde es viable

Formalidad que compita, no que asfixie

Esta no es una crisis nueva, se repite, año tras año, sin solución de fondo (Las subastas lecheras son temporales).

Hoy el pequeño productor ganadero no necesita discursos.

Necesita decisiones.

Porque en Colombia, el problema ya no es producir leche.

Es que producirla… ya no garantiza sobrevivir.

@lacoutu

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