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COSTA NOTICIAS

Juliana que mala eres. Por: Ex Magistrada, María Patricia Ariza Velasco

El maloliente gobierno que pronto se va, aunque el primer payaso gamín de la nación intentó quedarse, calificando las elecciones presidenciales como fraudulentas, no cesará de llenarnos de razones para poder predicar que jamás en Colombia hubo un gobierno tan corrupto, sobrepasando al bojote Samper con creces.

En Colombia, específicamente en el Ministerio de educación existe una plataforma pública denominada SNIES, cuya función es la recopilación de datos sobre población estudiantil, incluidos inscritos, admitidos, matriculados y graduados. De esto doy fe porque como decana de facultad, me reportaban desde la secretaria general de la Universidad el cumplimiento de esta obligación semestralmente. Otra función es permitir a los ciudadanos verificar la legalidad y calidad de las instituciones y programas académicos. Esto fue lo que dio lugar, de manera por demás sorpresiva a una parlamentaria progresista encontrar la información sobre Juliana Guerrero, de la cual ya se había publicado la hoja de vida como postulada para ser viceministra. La mencionada ni siquiera aparecía como estudiante de la Fundación Universitaria San José de Bogotá. El tema de los ECAES es adicional, porque para poder obtener un título, es requisito presentar esa prueba, sin importar por mucho tiempo su resultado.

Petro en algún medio de noticias informó que no tenía relaciones sentimentales con la tal Juliana a quien llevaba al sainete del Consejo de Ministros, que fue un verdadero circo, donde participó parte de sus gustos sexuales a los colombianos, demostró sus problemas raciales y su elogio a la prostitución homosexual, entre otros aspectos. Evité perder tiempo observándolos, me enteré leyendo o escuchando comentarios de “opinologos”. Es en ese contexto que me entero del activismo decidido de una parlamentaria progre que, permitió conocer de la fábrica de títulos profesionales falsos denominada Fundación Universitaria San José, que fue objeto de noticia ampliamente difundida, pues además gracias a esta congresista pudimos enterarnos que muchos servidores públicos habían presentado también títulos falsos de la misma institución. Desconozco nombres, pero según las noticias eran más de seiscientos beneficiarios.

Pero, lo anterior no fue obstáculo alguno para que la susodicha Juliana contara junto con su hermanita con los servicios de las aeronaves oficiales para sus desplazamientos, en especial a Valledupar, donde fungió como representante del gobierno en la Universidad Popular del Cesar, que además de manera ridícula en una ceremonia de esa institución la llamaron “doctora”. El título de doctor o doctora en Colombia ha sido demasiado degradado o perrateado, al punto que un lustrabotas que llegó a ser concejal en Bogotá le ponían ese remoquete, sin ninguna restricción. Por eso personalmente no me llama la atención que mi nombre sea antecedido con ese apelativo y prefiero que me llamen maestra, en la medida que si ostento ese título. En resumen, la fulana Juliana pagó por los títulos leoninos, pero siguió en el poder, señalando el primer batracio que a la muchachita le tenían envidia porque era bonita, jamás dijo que por inteligente. Por supuesto esto la validó como su protegida. La justicia penal actuó lentamente. Solo por este hecho tan bochornoso rodeado de tantos detalles, hasta ahora se concretará la audiencia de formulación de cargos por los delitos de falsedad ideológica en documento público y fraude procesal, el próximo 5 de agosto. Se advierte que la fulanita, hizo gala de marrullerías y evitaba cumplir con las citaciones de la Fiscalía, debidamente asesorada por personajes que la rodean.

Ahora el escándalo es mayúsculo, cuando se publicitan mensajes donde ella y su hermana siguen siendo protagonistas. Seguro, segurísimo que nada se habría conocido sobre estos nuevos hechos delictivos si Cepeda logra llegar al poder. De por medio la danza de millones, entrevistas, coimas, alrededor de contratación estatal en varios ministerios. Acá las lánguidas excusas del primer gamín no tienen cabida, pues menosprecia la capacidad de pensar de los colombianos, especialmente de abogados o quienes hayan “recorrido los pasillos del Externado de Colombia”.

Si, estas mujeres no podían actuar en solitario, sin experiencia en los temas de adjudicación de contratos con el Estado, sin conocer los términos de estos procesos, de los estudios previos donde se asigna tentativamente el valor de cada uno. El payaso de marras entra a opinar y dice que “las corrompieron los contratistas”. No señor, aparecieron parte de las llaves, a través de las cuales abrieron la posibilidad de hacer realidad el menoscabo del erario público. En algunas ocasiones se hicieron transferencias por citas o por anticipos o el CVY, pero, es de suponer que mediaron bolsas negras y maletines, pero que esquilmaron las arcas del Estado es una realidad y que no solo se beneficiaron las hermanitas de sangre y de delito Guerrero. “Juliana que mala eres”.

Ahora comprendemos porque podía darse el lujo de ir al mundial de fútbol y además de posar de otros viajes y lujos en las redes sociales. La suma de dinero por estas maniobras en la contratación estatal tentativamente es exorbitante, al punto que algunos mamertos se han pellizcado también. Lo cierto es que toda la banda de pícaros debe ser judicializada. Quizá este sea uno de los temas advertidos por la Angie Rodríguez la semana pasada al vicepresidente Restrepo.

A la justicia penal hay que exigirle resultados rápidos porque ahora para el primer mamerto, solo proceden conductas concretas si media decisión judicial, cuando él mismo destruyó la reputación de muchos colombianos víctimas de denuncias sin pruebas.

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