

Valledupar, 11 de septiembre de 2026.- La reacción de la comunidad, el despliegue de Policía y Ejército y la información que comenzó a circular en la zona habrían aumentado la presión sobre los captores. El caso deja una advertencia para productores rurales: las primeras horas pueden ser decisivas y volver a la libertad no significa que la amenaza haya desaparecido.
La noche encontró a Julio Morón Pérez encerrado en una vivienda, después de haber sido secuestrado el pasado 8 de septiembre cuando llegaba a la finca Veracruz, en jurisdicción de Manaure, Cesar.
Según sus familiares, sus captores se marcharon ante la cercanía de los militares y el ganadero consiguió salir, caminar hasta otras fincas y pedir ayuda. (Lea en CONtexto ganadero: ¿Qué pasó con Julio Eduardo Morón? Ganadero fue secuestrado en Cesar)
La información comenzó a circular por los grupos de ganaderos, entre ellos los Frentes Solidarios de Seguridad y Paz de Fedegán, y a través de redes sociales, mientras el Ejército y la Policía desplegaban sus capacidades en la zona.
Para el general (r) Fernando Murillo, líder de esta estrategia, esas primeras horas son siempre fundamentales para reducir el margen de acción de los delincuentes.
Murillo explicó que, tras conocerse el hecho, se activaron grupos de WhatsApp de los Frentes Solidarios y comenzó a recibirse información desde el territorio sobre movimientos y posibles rutas.
Paralelamente, la Fuerza Pública habría desplegado un esquema de cierre de vías y presencia territorial. Que Murillo describió como un “plan candado”, orientado a limitar las posibilidades de desplazamiento de los captores.
Los familiares de Morón aportaron otra pieza de esa reconstrucción. Según su versión, los secuestradores sintieron la presión de los militares cuando todavía se encontraban en una zona cercana a La Guajira.
“Lo dejaron encerrado en una casa que estaba en esa zona por la noche. Julio Morón Pérez logró salir de esa casa y caminó hasta llegar a fincas en las cuales lo auxiliaron”, indicaron.
La noticia de su regreso desató alivio entre sus allegados. Andrea Ovalle, su esposa y exalcaldesa de La Paz, resumió ese momento con un mensaje publicado en redes sociales.
“La gloria y honra siempre para Dios. Gratitud con las autoridades y especialmente para un pueblo que se levantó en oración”, expresó.









