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COSTA NOTICIAS

Viva la realidad de la libertad religiosa con Abelardo De La Espriella. Por: Ex Magistrada, María Patricia Ariza Velasco

Abelardo de la Espriella nos ha dado lecciones enormes frente a la libertad religiosa que impone la expresión de ella, no de manera clandestina, sin temor al linchamiento social, sobreponiéndose gallardamente a este, porque los pseudointelectuales progresistas son los primeros en salir al ataque por hacer públicas las creencias. No se amilanó, por el contrario, durante todo el tiempo de la campaña agradeció a Dios Padre por todas las bendiciones que estaba recibiendo. Ni la Constitución ni la Ley, prohíben las manifestaciones de las creencias religiosas.

En las últimas intervenciones de la campaña y ya elegido usó la arenga “Viva Cristo Rey”. Esto me llevó a la historia mexicana, a la época de los cristeros, que vine a ser consciente de ella por la cátedra recibida de mi jefe, el entonces Procurador General de la Nación doctor Alejandro Ordoñez Maldonado. Fue una guerra civil desde el gobierno de México contra los creyentes católicos, imponiendo el laicismo, obligando el levantamiento en armas bajo la consigna de “Viva Cristo Rey”. Pero no solo la Iglesia Católica, otras denominaciones como la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sufrieron adversidades, aun cuando intentaron mantenerse neutrales. La persecución era de tal magnitud que, el uso de símbolos católicos era suficiente para fusilar a un creyente.

Abelardo de la Espriella fue confrontado al iniciar su periplo de campaña a la presidencia, al manifestar sus creencias, como consecuencia de un proceso de conversión genuina, por causa del fallecimiento de una tía afín por la edad. Muchos salieron a cuestionar inmisericordemente este proceso personal, algunos poco conocedores en que consiste el tránsito de la incredulidad, el agnosticismo quizá, a la creencia en un ser superior y bajo la conducción de la Iglesia Católica. Borraron de un plumazo las historias de Pablo de Tarso, que de perseguidor se convirtió en perseguido y escribió las más bellas epístolas disponibles en el Biblia. Desconocieron que el obispo Agustín de Hipona, doctor de la Iglesia Católica se sometió a un proceso de conversión bastante fuerte, después de vivir muy alejado de la fe. Pero si queremos conocer personajes recientes, vale recordar a Lee Strobel un periodista que gira al cristianismo tras una exhaustiva investigación histórica y científica y el que más me conmueve es quien dirigió la investigación del Proyecto Genoma Humano, conduciendo la mapeo del ADN,  el médico genetista y filosofo Francis S. Collins, autor del texto  “¿Cómo habla Dios?”, donde narra su proceso de conversión, después de intentar respuestas en la ciencia.

Impasible el nuevo presidente electo, ofreció para todo el mundo el ejercicio de la libertad religiosa, sin pedirle permiso a nadie. Acá los mamertos al mejor estilo del radicalismo tuvieron su lección, una cosa es el laicismo y otra el Estado laico. Olvidaron como suelen olvidar, que el preámbulo de la Constitución de Colombia invoca “la protección de Dios”, pero para evitar privilegios en el cuerpo de la Carta Política no permite una religión oficial, lo que no significa perseguir las creencias y sobre todo el ejercicio de las libertades religiosas. El Estado Laico es un garante de la neutralidad frente a las confesiones religiosas, en tanto que el laicismo en promotor de discriminaciones, buscando retirar símbolos de fe en todos los ámbitos, más que en los estatales, en el devenir social. Son estos los protagonistas equivocados de una forma de persecución religiosa real, erigiéndose como los dueños de la verdad absoluta, desconociendo el valor de los artículos 18  y 19 de la Constitución frente a la libertad de conciencia  y de cultos, en armonía innegable con el libre desarrollo de la personalidad (art 16) libertad de expresión (art. 20) y por supuesto al núcleo esencial de la dignidad humana.

Algunos no católicos no les gusta las invocaciones del elegido presidente de la Virgen María y por tanto a ellos también hay que recordarles la importancia de respetar sus creencias, manteniendo la neutralidad que se traduce en convivencia entre cristianos.

Por todo lo anterior, la coherencia de De La Espriella es digna de reconocimiento, cuando recorre los principales santuarios católicos en Colombia, cumpliendo su promesa en compañía de su esposa. No corrió a buscar chamanes, o brujos como lo hicieron Julio Cesar Turbay que tenía bruja de cabecera; Ernesto Samper quien acudía a “limpiezas energéticas”; al parecer Juan Manuel Santos durante el proceso de la Habana y el actual inquilino de la Carpa de Nariño, quien no oculta ser adepto de la santería y por eso sus visitas a Cuba y Haití y el uso del vestido y símbolos propios de la palería el 21 de junio durante la segunda vuelta de elecciones presidenciales. No podemos olvidar que, además, a través de un grupo de sus congresistas intentó infructuosamente que se aprobara una ley (proyecto de Ley 058 de 2025), que pretendía eliminar apartes de la ley que actualmente prohíbe el reconocimiento oficial de actividades como el satanismo, la hechicería, la santería y los fenómenos parapsicológicos. En cambio, se propició la Ley 2488/25 por la cual se reconoce el sector interreligioso por la promoción de la ética y los valores humanos en Colombia, su aporte social, la construcción de tejido social y la resolución de conflictos.

Así entonces, podemos gritar al unísono, quienes somos creyentes de Jesucristo: viva la libertad religiosa y Viva Cristo Rey, porque como invitó Pablo de Tarso y da ejemplo El Tigre, no tenemos que avergonzarnos del evangelio (Romanos 1:16). Es el único candidato a presidente y ahora electo, al menos en las últimas décadas que abiertamente ha proclamado sus convicciones religiosas.

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