COSTA NOTICIAS

Punta de Lanza: El suspiro de los lambones. Por: Senén González Vélez

Un poema a  la oficialidad  venezolana.

Este poema libre, con sentido del humor, va dedicado a todos aquellos que claudicaron a sus principios y doctrinas, porque esperaban ansiosos, el pago de muchas prebendas y quedaron como las novias de Barranca: comiendo pavo.

Primera arte: La gratitud lambona.

Gracias ilustre presidente

por honrarnos con su confianza.

Con su apoyo,

la paz se alcanza,

así sea con imaginaria esperanza

de la que, los nadie porfía,

porque,

con su arrojo y valentía,

rompe mitos sin agüeros

para darle a rojos

y azulejos,

que son corruptos

por untura,

una amable

y cristiana sepultura,

y que se jodan, los más pendejos.

Confiados de su palabra

Probada y libre por la alcoholimetría,

felices estamos,

la oficialidad

por su osadía

don excelencia Petro Urrego.

Te honramos, a Dios y la patria,

y aunque hagamos las veces de borrego,

aprendemos de tu incoherente verbo,

y ponderamos tu endiosado ego.

Alegres vimos a mis compañeros,

burdamente descabezados,

cuyas testas rodaron por el suelo,

mientras nosotros,

muy contentos,

nos robamos el vacío

que habían dejado

después de tantos años de vuelo.

Gracias a ti,

su excelencia

pudimos dar el brinco,

sin inconveniencia,

para adelantamos

al tiempo

de los grados en la carrera.

Que brillen pues

nuestras charreteras,

dejando a la vera del camino,

a un pelotón de pelotones

que por alardear de brabucones

ya no tienen futuro

ni destino,

y, por lo mismo

no comerán mermelada

porque se han quedado afuera.

Parte 2: El arrepentimiento.

Policías sois y también soldados.

Después del inusitado

resultado,

en la que su excelencia

nos ha traicionado,

toda la oficialidad quedada,

a una conclusión hemos llegado:

Que todos hemos sido

miserablemente traicionados,

que, a punta de zanahoria,

miel y garrote,

somos una caterva de desvergonzados.

Llevar una luna y cuatro soles,

reputándonos los mejores

como hipócritas y traidores:

es una deshonra descomunal

que nos hemos ganado

cambiando el bien,

por el mal

por falta de cojones.

Cuando el cabo anda suelto,

pasando de un solo golpe

a general,

se cometió el acto más torpe

y más brutal,

en que nos hizo incurrir,

su excelencia   presidencial.

Ya nos queda el sinsabor

de no recibir ni si quiera,

una delgada tajada.

Solo una vulgar pistola

hecha con los dedos,

de la mano.

Líbranos Dios, que NO apuntara

A un especifico destino

como símbolo de clavada.

Al pensar en el uso de buen retiro,

como último suspiro

y premio de consolación,

os pedimos al ruego,

a su excelencia,

que nos sirvan de despedida

un bocachico arrollado,

con una gran tajada

tipo patacón,

acompañada de una Kola Román,

o… de uva Postobón.

Tercera parte. Nota presidencial.

Pues nos ha llegado una tarjeta escrita en nota de estilo,

que pone en vilo

nuestros honores

y galardones.

Dice así:

Señores oficiales,

guevonas y guevones

uniformados de filibusteros,

eso les pasa por majaderos

por ilusos y traidores.

 

Toronto Canadá.

senengonzalezvelez@hotmail.com

Comparte esta entrada:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore