
¿Puede dar lecciones de moral Gustavo Petro, quien de manera infame y de mala fe, quiere aprovechar la coyuntura para lanzar nuevas insinuaciones cargadas de veneno político en contra del expresidente Álvaro Uribe Vélez?
Sugerir que el Dr Uribe comparezca ante la JEP en relación con las acusaciones que le hizo la fiscal del caso, es un acto de cobardía increíble. Más allá de lo inaceptable que resulta esta afirmación por parte del hoy presidente de la república, es preciso hacernos una pregunta de fondo: ¿Tiene Gustavo Petro autoridad moral para dar lecciones de justicia y ética en Colombia? ¿Puede un hombre que integro un grupo armado ilegal como el M-19, responsable de acciones violentas, secuestros, asesinatos y del asalto al Palacio de Justicia, arrogarse el papel de inquisidor moral de alguien como Álvaro Uribe Vélez quien nunca empuño un fusil, ni tomo la justicia por mano propia?
Que explique Petro en que consistió “el juicio político” que esa organización criminal le hizo al líder sindical José Raquel Mercado, para que fuera merecedor de ser ajusticiado, y casi desmembrado su cuerpo, tirado en bolsas de basura en una rotonda, al lado de la avenida 68 con calle 63 de Bogota. Y que nos haga también un esbozo de lo que fue el secuestro y posterior asesinato cruel de la Dra. Gloria Lara de Echeverry, a quien torturaron por odios insólitos llevándola al peor grado de anemia e indefensión, antes de fusilarla.
No existe una sola evidencia solida que vincule al Dr Álvaro Uribe con la creación de ningún grupo paramilitar.
Lo que si existe es una larga y persistente campaña de desprestigio que han intentado construir narrativas de responsabilidad, versiones sin corroboración y testimonios manipulados.
A cambio, lo que sí está documentado, es que Uribe, como presidente de la republica fue uno de los mayores promotores de la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia, y que gracias a su política de seguridad democrática enfrento por igual a guerrillas y paramilitares recuperando la integridad del territorio nacional, devolviéndole la esperanza a un pueblo atormentado por los grupos violentos entre los años 2.002 y 2.010.
Ningún gobernante que haya hecho parte de un grupo armado que nunca compareció ni asumió sus responsabilidades frente a las víctimas, puede presentarse como ejemplo de moral. Si de justicia se trata, Gustavo Petro debería ser el primero en dar el paso al frente, confesar ante la JEP los crímenes del M-19 y asumir públicamente la responsabilidad por los horrores que su organización causo. Y contar la verdad sobre su responsabilidad como encargado de las cárceles del pueblo. Petro acordate, Uribe no esta solo!