José Félix Lafaurie Rivera recordó las asimetrías -falta de equivalencias entre las partes- de los tratados de libre comercio negociados por Colombia con Estados Unidos y la Unión Europea.
Barranquilla, 15 de septiembre de 2026. Al realizar un sentido homenaje a la memoria del expresidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, SAC, Rafael Mejía López, el presidente ejecutivo de FEDEGÁN, José Félix Lafaurie Rivera, recordó que este dirigente fue un gran compañero gremial con el que tuvo coincidencias estratégicas pero también diferencias.
En su más reciente columna titulada Rafael Mejía López: excepcional “amigo del campo”, recordó que vivió con él un periodo intenso de apertura comercial y discusiones sobre competitividad, de cara a la negociación de los tratados de libre comercio. “En esos ‘cuartos de al lado’ libramos importantes batallas”, dijo.
Una de ellas estuvo relacionada con el TLC negociado con Estados Unidos. “La negociación del TLC con EE. UU. puso sobre la mesa una realidad que los negociadores pretendían ignorar: en los temas agropecuarios principalmente, la asimetría era evidente”, manifestó.
Los TLC con EE. UU. y la UE
El alto ejecutivo enfatizó en su escrito semanal que los productores del campo colombiano debían competir con un sector del país del norte altamente tecnificado, soportado en una infraestructura rural inmejorable y con gran apoyo estatal.
Recordó que por la misma condición asimétrica, la negociación con la Unión Europea resultó más compleja, particularmente para el sector lácteo, “en cuya defensa hicimos con Mejía, frente común”, señaló.
La posición de los dos dirigentes gremiales nunca fue contra el comercio, “pero le advertimos al Gobierno de Colombia que abrir el mercado sin construir previamente condiciones de competitividad, podía terminar convirtiendo la oportunidad en amenaza para los productores”, afirmó en su columna.
Amigo del campo
Lafaurie se refirió a una frase que escribió en su libro “Colombia Posconflicto”, hace dos décadas, que revela el sesgo antirural y el abandono del campo por parte del Estado: “El campo no ha tenido enemigos, pero le han faltado amigos en los niveles de formulación de política pública y de toma de decisiones”.
Recordó que “Rafael fue siempre un excepcional ‘amigo del campo’. Una de sus grandes satisfacciones al retirarse de la SAC en 2016 fue haber contribuido en algo a disminuir la brecha entre la Colombia del sector urbano y la Colombia rural”.
Destacó que compartió con Mejía López distintos escenarios de la institucionalidad agropecuaria ya que estuvo al frente de la SAC durante 15 años, entre 2001 y 2016, periodo en el que pasaron muchas horas alrededor de una mesa defendiendo los intereses de los productores agropecuarios en temas críticos: recursos, crédito, precios, costos, crisis climáticas, competitividad, comercio exterior.
También participaron distintos escenarios de la institucionalidad agropecuaria: la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario, Finagro, el ICA y Vecol. Lo conoció como un interlocutor riguroso, disciplinado y respetuoso, capaz de defender con argumentos serios posiciones firmes sin perder la mesura.
Mejía entendió siempre que detrás de cada decisión sobre precios, crédito, infraestructura o comercio, “había familias campesinas, empleos y regiones que podían beneficiarse o perjudicarse”.
Las negociaciones de Santos con las FARC
El presidente ejecutivo de FEDEGÁN rememoró una diferencia específica que tuvo con Rafael Mejía durante su paso por la SAC: su apoyo -aunque distante- a las negociaciones del gobierno Santos con las Farc.
Sin embargo, subrayó que, a pesar de que FEDEGÁN se apartó de esa discusión, nunca fracturaron el respeto mutuo ni la defensa de los productores rurales.
“Mi adiós y el de los ganaderos colombianos a Rafael: ganadero también y un excepcional amigo del campo”, expresó Lafaurie, al cerrar un homenaje que no solo evocó al dirigente, sino también a una generación de líderes gremiales que defendió el agro en medio de transformaciones económicas, crisis rurales y debates nacionales sobre el futuro del campo.
Lea la columna de José Félix Lafaurie Rivera en este enlace: