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Deber de estudio del Presidente y los jueces de la República. Por: Ex magistrada María Patricia Ariza Velasco

De todo ha pasado en este país. Es el único que en la historia de la humanidad aún tiene un tribunal para los victimarios, a fin de avalar toda suerte de tropelías, aberraciones, delitos de lesa humanidad y por supuesto comunes y más “comunes”, hasta el punto de ser suficiente nombre para un partido político. Gracias al tartufo (hipócrita, falso, santurrón) de Santos el país se dividió profundamente, con los “acuerdos de paz”, la gran parodia montada por este siniestro personaje, posteriormente el plebiscito que profundizó aún más la burla para la mayoría de los colombianos a los que declararon unilateralmente como “enemigos de la paz”. Uno de los logros, fue sin duda abrir el camino para que el batracio mayor hoy esté en la Casa de Nariño, convertida en la Carpa de Nariño, rodeado de los más ineptos, los más incapaces, cínicos y corruptos, denominado Kakistocracia, o caquistocracia, término de origen griego que se anticipó a la real existencia del gobierno del KKs. Sin duda pretende quedarse aún después del proceso electoral y fecha de cambio de mando, porque ya declaró las irregularidades de las elecciones, acá cabe entonces afirmar: “el que las usa se las imagina”, corroborando su acceso ilegítimo al poder que convirtió en un circo y hoy es oficialmente actor “cameo” quizá “figurante” en una película en donde se ha invertido más dinero del posible en medio de la crisis económica.
Cada día un nuevo escándalo aparece con la promesa que será el último. Pero no, al despertar del siguiente, de desayuno nos sirven el plato de estiércol adornado de cada nuevo desmán, donde el rol de presidente de la república es desprestigiado hasta el infinito, apelando a todo lo negativo de cada régimen de cualquier parte del mundo. Lo único es que no ha comido o invitado a comer es carne de ser humano, como lo hizo Idi Amin Dada, de resto de todo. Pero si ha convertido en cadáveres morales a muchos compatriotas olímpicamente y ha osado atacar los derechos humanos o derechos fundamentales entre ellos la libertad de religión, que impone el respeto por las creencias de los otros y por tanto opiniones que se tornen en burlas u oprobios, como lo hizo semanas atrás el primer gamín de la nación usando incluso el lenguaje no verbal del cuerpo de forma desafiante. Se burló de los íntimos pensamientos, creencias de la gran mayoría de los colombianos cristianos (católicos, no católicos, evangélicos, etc.), de lo que significa el Señor Jesucristo. Obvio, son distractores o columnas de humo que ocultan la gran magnitud de despilfarro del presupuesto nacional y los grandes robos al erario con diferentes disfraces.

Subsisten jueces de la República, que aún no conocen el contenido de los instrumentos de derechos humanos reconocidos en el mundo occidental y menos que al ingresar en el cuerpo de una Constitución, se convierten en derechos fundamentales, por tanto, niegan el amparo de tal derecho a la libertad de religión. Desconocen que por causa de estos temas se han generado en el mundo muchísimas confrontaciones, guerras y conflictos internos. Solo un poco de historia reciente, la “guerra de los 30 años” , la guerra Iran-Irak, porque si vamos escarbando el pasado son muchas, enfrentando por ejemplo el cristianismo a través de las cruzadas, las guerras protestantes contra católicos, etc..

Por causa de la guerra permanente de los musulmanes contra occidente y todo lo que signifique para ellos “impíos”, se produjo el ataque terrorista a la revista de caricaturas “Charlie Hebdo” el 7 de enero de 2015 en París, como respuesta a las caricaturas contra Mahoma. Murieron varios, lamentable y el mundo occidental se rasgó las vestiduras por confrontar el “derecho de expresión”.

Recuerdo entonces que a mis estudiantes les advertí que había sido un percutor del irrespeto al derecho de la libertad religiosa. Algunos analizaron, hicieron el balance entre estas dos libertades o derechos humanos y concluyeron que efectivamente, el derecho a la libertad de religión no podía someterse o supeditarse al derecho de expresión. Al interior de la ONU en el 2015, se produce una resolución en que se rasgaban también las vestiduras al mejor estilo de Caifás, por el ataque a la libertad de los periodistas y “una forma de censura”.

Con el tiempo, la ONU produce dos resoluciones importantes, producto de la mesura y por supuesto cuando los ánimos se han caldeado. Asi,tres años después el Consejo de Derechos Humanos durante el 28º período de sesiones, produce la Resolución 28/18 Libertad de religión o de creencias, instando a comportamientos frente al tema a los Estados Parte de la ONU. Concreta, precisa, diferencia el derecho de expresión al de la libertad de religión que exige el respeto. Posteriormente y más recientes la Resolución A/RES/78/214 de la Asamblea General de la ONU, adoptada el 19 de diciembre de 2023, se centra en combatir la intolerancia, los estereotipos negativos, la estigmatización, la discriminación y la violencia por motivos de religión o creencias y la Resolución A/HRC/RES/55/16 del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, aprobada el 4 de abril de 2024, se centra en la “Libertad de religión o de creencias”. Este documento condena la intolerancia, la discriminación y la violencia basadas en la religión, instando a los Estados a proteger estos derechos fundamentales. Teníamos razón, la narrativa de los derechos humanos significa disciplina y análisis sereno.

Lo anterior significa que el primer batracio de este circo en que convirtió a Colombia, está en obligación de acatar estos derroteros, que son útiles para interpretar los instrumentos internacionales “universales” (aun cuando solo son para occidente, porque los musulmanes tienen sus propios instrumentos) en materia de derechos humanos y si no lo hace, se encuentra sometido a las decisiones de los jueces de la República y estos últimos en la ineludible responsabilidad de estudiar los derechos humanos de acuerdo al artículo 93 de la Constitución Política. Dejen la pereza señores y señoras jueces, la administración de justicia es virtual ahora y facilita, da tiempo para que, quienes administran justicia se apliquen al estudio consciente y no den lugar a mas desprestigio de sus deberes constitucionales.

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