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Texto y subtexto: 12 puntos sobre el fallo de la juez Heredia. Por: Eduardo Mackenzie

Cuidémonos de los “expertos” que tratan de reducir este nuevo gran crimen de las FARC, la condena de 12 años de cárcel al expresidente Álvaro Uribe Vélez, a un combate “de boxeo”, a una simple “contienda entre la izquierda y la derecha”, a una “pelea por puntos para adueñarse del relato” (1).

Lo que ocurrió este 1 de agosto   –la sentencia en primera instancia de la juez petrista Sandra Heredia, del Tribunal Superior de Bogotá–, no es un “rifirrafe” (riña sin importancia) ni una disputa amistosa.

La euforia etílica de Gustavo Petro, los gestos de victoria de la juez Heredia y las declaraciones de Diosdado Cabello y de los jefes de las FARC el 1 de agosto muestran que, a pesar de las apariencias, no hubo una decisión en derecho sino una transformación del aparato judicial colombiano en instrumento de un entramado criminal.

Esa captura del Estado fue confirmada por Timochenko.  El jefe terrorista que secuestró y asesinó a miles de niños, mujeres, indígenas, campesinos y soldados, dijo que la condena de Álvaro Uribe es un “un hito que marca un cambio de época en Colombia”.  Ese individuo, convertido, con otros jefes de las Farc, en congresista sin un solo voto y sin pagar un día de prisión, ve las cosas en grande.

La vieja ambición de esa gente de asesinar al expresidente Uribe o, en su defecto, arrojarlo en prisión mediante una serie de maniobras de más de 15 años, en el que los delitos cometidos por el senador comunista Iván Cepeda (intercepciones telefónicas ilegales, fabricación y uso de falsos testimonios, corrupción), fueron trasladados en forma totalmente arbitraria al expresidente Uribe, en un proceso bolchevique.

Pero eso es sólo la superficie de la operación. Leamos bien el subtexto de este dramático episodio, busquemos lo que puede haber detrás de esa sanción brutal, inapelable de hecho.

1.- La sentencia del 1 de agosto anuncia que el antiderecho puede devenir la norma de derecho y que –si los colombianos no los combatimos usando todos los medios necesarios–, los peores enemigos del país aplastarán todo obstáculo hacia el control total del poder en Colombia.

2.- Doce años de cárcel domiciliaria y un recurso de apelación sin suspensión de la pena es odio feroz en barras, cristalizado, contra un héroe de la democracia que ellos ven como su enemigo fundamental. ¿Por qué? Porque Uribe fue el primero que demostró que las FARC eran vencibles. Él las derrotó y puso a correr a sus jefes, los obligó a refugiarse con sus escuadrones más fieles en países vecinos. Juan Manuel Santos los sacó desgraciadamente de ese atolladero y los colombianos volvieron a pagar en sangre tal perfidia.

3.- Los éxitos antisubversivos de Uribe durante sus dos periodos de gobierno (2002-2010) y su reconstrucción de la economía nacional reforzaron el odio de las FARC. No es un odio común, ni un desacuerdo “de narrativas”. Es un odio bestial, es el odio comunista. Un odio de largo aliento, con golpes brutales e inusitados, con asesinatos solapados, atribuidos a otros, con propaganda tóxica masiva, con mentiras a granel. Las destrucciones que realiza Gustavo Petro contra la sociedad vienen de esa cultura del odio sistemático. El odio comunista tiene otros distintivos: la extensión de ese odio a la familia del expresidente y a su partido, el Centro Democrático, y a las clases sociales que lo apoyan. Cuando Timochenko habla de “los poderosos” anuncia eso.

4.- Ya intentaron asesinar a Miguel Uribe Turbay, senador y precandidato del CD, el 7 de junio en Bogotá. La cronología obliga a pensar que ese atentado hace parte de una vasta operación de desestabilización del país, cuyo punto central es la muerte civil del expresidente Uribe, por ser éste un gran obstáculo para quienes buscan atornillar el petrismo a la Casa de Nariño. Los investigadores del atentado revelaron que podría haber, según algunos de los sicarios detenidos, otros asesinatos similares en preparación.

 5.- Es pues una batalla rotunda y general por el poder comunista en Colombia y en el continente.0

  1. Iván Cepeda logró que la juez Heredia lo catalogara en el expediente como “víctima” de Uribe. Sin embargo, el pasado 1 de agosto, Cepeda emergió como lo que es: el verdugo de Uribe. Ese juego, digno del mejor tahúr, en el que la víctima resulta ser el agresor, muestra la hábil manipulación que hay detrás de la sentencia de Heredia y del proceso en su conjunto.

7.- Ese cambio de caretas desacreditó la soflama comunista de que ellos luchan por la justicia, contra la corrupción y la impunidad, valores que la corte de Timochenko incluye en sus declaraciones para blanquear sus horribles prontuarios.

8.- Todo esto debe llevarnos a otra reflexión: al embrujo del lenguaje, a la manipulación que el enemigo intenta hacer sobre nuestro entendimiento, usando el lenguaje como un medio. Esos maestros de la manipulación del lenguaje nos hacen creer que la lengua, sobre todo la de ellos, con sus eufemismos, contrasentidos y oxímoros, son el reflejo exacto de lo real. Como advertía el filósofo Wittgenstein, las expresiones gramaticales pueden ser o no ser categorías eternas del pensamiento universal. Cada discurso, cada frase de las FARC y similares debe pasar por el tamiz de la reflexión rigurosa.

  1. Los comunistas (FARC, PCC, Iván Cepeda, Gustavo Petro y su clique) jubilan ante la perspectiva de ver al expresidente Uribe encarcelado. Pero no todos ellos ven la cosa así. La minoría más perspicaz teme que la descomunal sentencia, la más fuerte que encontraron, ante la imposibilidad de poder dictarle la pena de muerte, se puede volver contra ellos. La capacidad de odio colosal exhibida y el abuso del sistema judicial podría explotarles en la cara. Eso puede comenzar con un solo magistrado que diga ¡basta ya!

10.- El fallo no pasará a la historia como el momento más honorable de la vida judicial de Colombia. Los magistrados honestos saben que la justicia fue utilizada como ariete para reforzar la agenda de los mamertos, sobre todo para endurecer sus bases electorales que operarán en mayo-junio de 2026. El fallo abyecto es una fase más de un combate por la supervivencia del narco-comunismo en el continente. Por eso es lamentable el llamado que hizo la Corte Suprema de Justicia el 31 de julio pasado, a abstenerse de criticar el fallo de Sandra Heredia, afirmando que tal acto “pone en riesgo la autonomía judicial y la confianza ciudadana”.

11.- ¿La sociedad colombiana, aterrada y doblegada en un primer instante, no decidirá levantarse y combatirlos hasta barrerlos del panorama? ¿Lo que hicieron otros pueblos de Europa del Este, que “lustraron” a sus países de los verdugos y aparatos de terror comunista, no servirá de ejemplo para Colombia? ¿Polonia, Alemania, Hungría, Ucrania, los países bálticos, etc., tras décadas de terror comunista, no restauraron con éxito la democracia liberal y de mercado luego de la implosión de la URSS?

12.- Las naciones libres del continente, con Estados Unidos, Canadá y los países de Latinoamérica, se sienten involucrados de alguna manera en nuestra batalla, pues la libertad de ellos también está en peligro. La obsesión de Rusia, China –y probablemente Irán y su régimen islamista–, es construir en la mitad del hemisferio, en el espacio que ocupa Colombia y Venezuela, un estratégico bastión militar agresivo como el que existe en Corea del Norte, que amenaza a sus vecinos, y que trata de imponer un control directo sobre éstos. La unión continental contra tales peligros está al orden del día.

(1).- Ver: https://www.elpais.com.co/politica/el-caso-alvaro-uribe-un-golpe-en-el-ring-politico-esto-opina-un-experto-0232.html?utm_source=elpais&utm_medium=onesignal&utm_campaign=pushnotification   

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