
El asesinato de dos policías en Santa Rosa del Sur en Bolívar en días pasados, evidencia la profunda crisis de orden público que azota al sur del departamento. Este trágico incidente se enmarca en una escalada de violencia alimentada por disputas territoriales y el control de economías ilícitas, como la minería ilegal y el narcotráfico, protagonizadas por el ELN, FARC y el Clan del Golfo.
La región del Catatumbo, en el noreste de Colombia, ha sido escenario de enfrentamientos entre el ELN y las FARC desde enero de 2025, resultando en el desplazamiento de aproximadamente 40,000 personas. Esta violencia ha tenido repercusiones en el sur de Bolívar, una zona estratégica debido a su conexión con el Catatumbo y la frontera con Venezuela, lo que facilita el tránsito de armas, drogas y combatientes.
El sur de Bolívar ha sido históricamente afectado por conflictos armados. La presencia de recursos naturales, especialmente el oro, ha convertido a la región en un objetivo para diversos grupos armados que buscan financiar sus actividades ilícitas. La minería ilegal y el narcotráfico han exacerbado la violencia, generando desplazamientos forzados, confinamientos y violaciones de derechos humanos.
La reciente violencia en el sur de Bolívar ha llevado al desplazamiento de más de 500 personas en las veredas Mina Gorila y Mina Plaza, y al confinamiento de al menos 104 personas en el corregimiento de Mina Piojó. Estas comunidades se encuentran atrapadas en medio de la confrontación entre grupos armados que disputan el control territorial y las economías ilícitas.
La situación en el sur de Bolívar afecta a todo el departamento, ya que la violencia y la inseguridad limitan el desarrollo económico y social, impiden la inversión y perpetúan la pobreza y la marginalización. La falta de presencia estatal y de oportunidades legítimas de empleo facilita la cooptación de jóvenes por parte de grupos armados, perpetuando el ciclo de violencia. Es imperativo que el gobierno nacional implemente estrategias integrales que combinen la presencia militar con inversión social, fortalecimiento institucional y promoción de alternativas económicas legales. Solo así se podrá romper el ciclo de violencia y brindar a las comunidades del sur de Bolívar la paz y el desarrollo que merecen.
COLETILLA. Se preguntarán por qué me refiero a las FARC sin escribir disidencias, pues porque yo nunca me comí el cuento de la desmovilización en el falso proceso del 2016. En ese año solo hubo cambio de cúpula, Santos premio al antiguo secretariado con curules en el congreso, mientras que en el monte se quedaron las nuevas generaciones en armas, lo que no contaban es que estos se dividirían en tantos grupos hay hoy, y que según quienes se dicen entendidos llaman “disidencias” El proceso de PA$ de Santos fue un fraude.