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Régimen venezolano cuenta con “Flota en la Sombra” para exportar crudo: S&P Global Energy

La infraestructura energética: refinerías, mejoradores y oleoductos, funciona muy por debajo de su capacidad instalada.

La recuperación del sector requeriría inversiones superiores a USD 100.000 millones y varios años de ejecución.

Valledupar, 5 de enero de 2025. Venezuela sostiene buena parte de sus exportaciones de crudo a través de una red de buques conocida como “flota en la sombra”, mientras su infraestructura petrolera opera de manera parcial o se encuentra deteriorada. De acuerdo con información compilada por S&P Global Energy, este esquema paralelo se ha convertido en un mecanismo central para mover petróleo en un contexto marcado por sanciones internacionales y restricciones financieras.

En términos operativos, se estima el uso de cerca de 120 buques, de los cuales 69 están sancionados. Estas embarcaciones concentran sus rutas hacia Asia y, además, recurren a prácticas opacas como transbordos en alta mar, cambios de bandera y triangulación de itinerarios, con el fin de reducir la trazabilidad de las cargas y asegurar la continuidad de los envíos.

Al mismo tiempo, el mapa de infraestructura revela limitaciones estructurales. Los principales polos del sistema —Cardón–Paraguaná, El Palito y Puerto La Cruz— junto con los mejoradores de la Faja del Orinoco, operan hoy muy por debajo de su capacidad. La falta de mantenimiento, la obsolescencia y las fallas recurrentes han llevado a refinerías, oleoductos y terminales a trabajar con restricciones, e incluso con paradas intermitentes.

En ese contexto, el analista energético Sergio Cabrales subraya que el deterioro no es coyuntural sino acumulado durante décadas, tanto en lo operativo como en lo institucional.

Según su evaluación, cualquier reactivación plena del sector petrolero venezolano —eventualmente liderada por inversión internacional— demandaría recursos superiores a USD 100.000 millones y un proceso prolongado de varios años para recuperar producción, confiabilidad de la infraestructura y capacidades técnicas.

Por ello, la posibilidad de recuperación depende también de factores políticos y regulatorios: flexibilización de sanciones, reglas claras para la inversión y reconstrucción de la gobernanza del sector. Hasta que estas condiciones no cambien de manera sustantiva, la “flota en la sombra” continuará siendo funcional para sostener exportaciones, aunque implique riesgos legales, ambientales y reputacionales.

Finalmente, señala que Venezuela mantiene presencia en el mercado petrolero global; sin embargo, lo hace apoyada en mecanismos opacos y con una infraestructura debilitada, lo que evidencia tanto la resiliencia de la actividad exportadora como la profundidad de la crisis de su sector energético.

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