
Mientras decenas de miles de mujeres y jóvenes iraníes saludan en las calles de Irán, y en muchas capitales europeas, con banderas, aplausos, música y bailes, la muerte violenta del dictador iraní, Ali Khamenei, primer gran resultado de la ofensiva bélica de Estados Unidos e Israel de ayer 28 de febrero, en vista del fracaso de las negociaciones sobre el programa nuclear iraní, que comenzaron, en realidad, en 2003, el presidente colombiano Gustavo Petro difundía en Bogotá un descosido texto donde condena la valerosa ofensiva militar aliada contra el sangriento régimen que atormenta desde hace 47 años a la población iraní, que trata de destruir desde entonces a Israel, y que patrocina, al mismo tiempo, atentados terroristas en Medio Oriente, Europa, Estados Unidos y América Latina.
Petro lamenta que ese régimen infernal sea sancionado por sus crímenes. Para justificar su aberrante postura, Petro utilizó la falacia de las “85 niñas asesinadas por un misil”, punto que no ha sido confirmado y que incluso la AFP pone en duda pues la agencia de noticias no pudo constatar si eso era cierto: los esbirros del régimen le impidieron a sus periodistas verificar si tal alegación es cierta o no.
Las actividades subversivas y terroristas de Irán y de sus “proxis” (Hamas, Hezbolá, Yihad Islámica Palestina y los hutíes) no constituyen, para Petro, un desafío a la seguridad y a la paz de los países. Por el contrario, el llamado “orden internacional” es amenazado, según Petro, por Israel y Estados Unidos. Para él, los bombardeos de ayer y hoy son una “escalada” y una “barbarie” que debe ser “frenada”. En el fondo, son actos que simbolizan tanto el derecho de Estados Unidos y de Israel de protegerse de quienes buscan destruir esas dos naciones, sino que, así mismo, son actos del pueblo estadounidense y del pueblo israelí en favor de la liberación del pueblo iraní. Lo que propone Petro es, en realidad, una inversión total de la realidad, una imagen viciada del mundo, del bien y del mal. Eso es lo que él quiere inocular a cada colombiano.