
Barranquilla, 5 de octubre de 2026.- Tras el escrutinio de la casi totalidad de las urnas, el senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente de derecha Jair Bolsonaro, encabeza los resultados de la primera vuelta con el 47,06 % de los votos, frente al 45,12 % del presidente socialista saliente, Luiz Inácio Lula da Silva.
La primera vuelta también marcó la victoria arrolladora de la derecha en el Congreso brasileño, especialmente en el Senado. Las elecciones parlamentarias debían renovar los 513 escaños de la Cámara de Diputados y un tercio de los 81 escaños del Senado.
Además, algunos gobernadores aliados de Bolsonaro ganaron. En São Paulo, Tarcísio de Freitas fue elegido con más del 62 % de los votos frente a Fernando Haddad, exministro de Finanzas y delfín de Lula. Sergio Moro, el exjuez que condenó a Lula por corrupción en 2017, fue elegido gobernador del estado de Paraná. Los electores debían elegir a los gobernadores de 26 estados y renovar sus respectivas asambleas legislativas.
La segunda vuelta de la elección presidencial será el próximo 25 de octubre. Lula creía que triunfaría en la primera vuelta. Sin embargo, la tendencia en favor de Bolsonaro fue casi siempre evidente a causa de la mala gestión gubernamental de Lula, la proliferación de bandas narcotraficantes y la degradación de la seguridad pública, sobre todo en Sao Paulo, a lo que se sumó la incapacidad de Lula de sostener un debate con Flavio Bolsonaro.
En ese contexto, Flavio Bolsonaro estuvo a punto de alcanzar la presidencia en la primera vuelta. La prensa brasileña subraya que Bolsonaro se vio igualmente favorecido, por el abandono del electorado de los otros cuatro candidatos menores de la derecha (hubo trece candidatos de todas las corrientes). De hecho, Flavio Bolsonaro obtuvo un resultado mejor que el de su padre, Jair Bolsonaro, en las elecciones de 2018 y 2022.
“Brasil ya no soporta tanto sufrimiento”
El domingo por la noche, el senador Bolsonaro, 45 años, se mostró “muy satisfecho” con el resultado y confiado en la próxima victoria. Agradeció a sus electores por otorgarle “un voto de confianza para el cambio”, al considerar que “Brasil no aguanta más”. El senador prometió “liberar al pueblo brasileño” de los sufrimientos ocasionados por el lulismo. “Brasil necesita un cambio. Brasil ya no soporta tanto sufrimiento, tantos impuestos elevados, tantas mujeres asesinadas, tanta persecución política”, declaró.
Flabio Bolsonaro aludió sin duda a la violenta persecución ejercida por Lula contra su padre. Este, durante la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de Brasil, sufrió un grave atentado el 6 de septiembre de 2018, a manos de un militante socialista, Adelio Bispo de Oliveira. Tras el fin del mandato de Jair Bolsonaro el lulismo inició una brutal campaña destructiva contra el expresidente de derecha.
Alexandre de Moraes, presidente del tribunal supremo federal, acusó a Jair Bolsonaro de haber intentado realizar un “golpe de Estado” para mantenerse en el poder, mediante la organización de la manifestación del 3 de enero de 2023. El polémico proceso judicial culminó en septiembre de 2025 con la condena a 27 años y medio de prisión para el expresidente.
La Casa Blanca acusó entonces a De Moraes y a los miembros del tribunal lulista de haber realizado un proceso inaudito contra Jair Bolsonaro. El Departamento del Tesoro, por su parte, procedió a retirarle a De Moraes y a los otros miembros del tribunal supremo sus cartas bancarias internacionales, entre otras sanciones. En septiembre de 2026, las autoridades norteamericanas volvieron a golpear fuerte al tinglado lulista al acusar al revelar que Alexandre de Moraes no era un modelo de honestidad. Denunció la colusión que éste mantuvo con un banquero encarcelado por corrupción. Según Le Monde, los dos hombres habían intercambiado mensajes mediante los cuales el citado magistrado le informaba al banquero detenido detalles del desarrollo de la instrucción (*).
El curioso tribunal terminó por aliviar un poco la condena a cárcel domiciliaria del ex presidente pero le advirtió, al mismo tiempo, que podría encarcelarlo de nuevo si incumplía la prohibición de expresarse en las redes sociales.
Tras su derrota en la segunda vuelta del 4 de octubre, Lula, 81 años, exageró y trató de mostrar a su adversario como un “bárbaro” que entregará la soberanía de Brasil “a los Estados Unidos”. Y, en una aparición en el estado de São Paulo, aseguró que su socialismo era la única vía para un gobierno “democrático”. Empero, reconoció su derrota que calificó de “inesperada” y le pidió al pueblo votar por el socialismo el 25 de octubre.
Si Flavio Bolsonaro gana en la segunda vuelta, Brasil confirmará la tendencia de América Latina a sacar sus países de la dominación narco-comunista que está devastando la región, como hicieron los electores de Colombia, Perú, El Salvador, Costa Rica y Argentina. El presidente estadounidense Donald Trump, quien ha apoyado a varios líderes de esos países, afirmó estar siguiendo “muy de cerca” las elecciones brasileñas.