

La desvergüenza del gobierno de Gustavo Petro toca techo todos los días. Ahora resulta que el culpable del intento de asesinato del 7 de junio pasado es, precisamente, la víctima misma de ese atentado: el senador Miguel Uribe Turbay, blanco de los sicarios que decidieron y ejecutaron la orden de darle muerte porque lo que estaba denunciando en sus discursos de candidato presidencial incomodan a los jefes del poder mafioso que ha tomado el control de Colombia.
No es sino ver el cinismo con el que Augusto Rodríguez Ballesteros, director de la muy oficial Unidad Nacional de Protección, que estaba encargada de proteger al senador, a los precandidatos presidenciales y a 13.000 personas más amenazadas, dice que Miguel Uribe fue quien cometió “errores terribles” que “debilitaron su esquema de seguridad” (1).
La negligencia de Augusto Rodríguez ha hecho que un líder político, de los más rigurosos críticos del presidente Petro, que habría podido ser elegido presidente en mayo de 2026, sea brutalmente excluido de tal competencia democrática. Aunque Miguel Uribe Turbay salga vivo del hospital donde está hoy, probablemente no podrá seguir en la actividad política. El no podrá ser nunca más quien era antes del atentado. Un inmenso daño fue hecho el 7 de junio a Miguel Uribe y a la democracia colombiana. El alcance último de ese crimen todavía no aparece. Por ese cúmulo de hechos Augusto Rodríguez Ballesteros debería renunciar a la UNP, si algo de dignidad le queda.
El director de la UNP fue miembro de la organización terrorista M-19 y es el hombre de confianza del presidente Gustado Petro. Su tarea es, obviamente, inmensa, sin embargo, él no ha sabido reorganizar la UNP. Su mayor problema es que no todo su personal inspira confianza. De las 9.000 escoltas del organismo, unas 1.100 son excombatientes de las FARC, ingresados a la UNP como una reivindicación de las FARC tras firmar el llamado “acuerdo de paz”. Ello genera temor y división en la entidad, como ha revelado la prensa colombiana (2).
Otra brecha es que Augusto Rodríguez no ha hecho nada para instaurar un equilibrio en la protección de las personalidades. Los que están con el gobierno se llevan la parte del león y los que se oponen a Petro están prácticamente desamparados. El ejemplo más dramático fue el de Miguel Uribe. Antes del atentado, éste pidió 23 veces en vano el fortalecimiento de su esquema de seguridad. Igual ocurrió con los pedidos similares del alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, a quien la UNP le retiró su esquema de seguridad.
La excelente investigación que realizó …Noticias confirmó que los congresistas de oposición —principalmente del Centro Democrático y otros partidos— cuentan sólo con 1 y 3 escoltas de la UNP, en muchos casos con ninguna protección según la ciudad. Mientras tanto, gente de la entraña del gobierno, como el senador Iván Cepeda, el exalcalde Daniel Quintero, la representante Mafe Carrascal y el senador Fredy León Muñoz, disponen de más de 10 guardias armados y varios vehículos de la UNP. La UNO también protege muy bien a Juan Fernando Petro, hermano del presidente, con más de 10 hombres de la guardia presidencial, sin ser funcionario público.
En cambio, la presidenta de la Asamblea de Antioquia, Verónica Arango, del Centro Democrático, y el presidente del Concejo de Medellín, Sebastián López, fueron despojados de sus escoltas –y ellos no son los únicos en esa situación—. explica que “decenas de congresistas, concejales y diputados de diferentes partidos, la mayoría de oposición, afirman sentirse ‘vulnerables, en riesgo y abandonados’ por la UNP”.
Augusto Rodríguez usted debía ser el alto funcionario más imparcial del país. Miles de vidas dependen de la UNP y del arrojo de su personal. Sin embargo, su enfoque sectario contribuyó a la tragedia de la familia Uribe Turbay. Miles de vidas de políticos, periodistas y funcionarios dependen del equilibrio de la UNP. ¿Qué ha hecho usted para reconstruir esas competencias y la credibilidad de la UNP?
¿Qué pasó el 7 de junio? Teóricamente, Uribe Turbay debía contar ese día con 3 escoltas de la UNP y 4 de Policía. Sin embargo, sólo uno de los agentes de la UNP acompañaba a Miguel Uribe esa tarde. En cambio, ocho sicarios, forajidos conocidos por la justicia, pudieron movilizarse a sus anchas y hablar por teléfono durante días y quizás semanas antes del atentado, sin que los operadores de la UNP detectaran nada. ¿O detectaron esos movimientos y se cruzaron de brazos?
Un diario colombiano explicó que las otras escoltas “estaban ausentes bajo una figura no oficial ni legal: el ‘auto relevo’, una práctica que deja al protegido sin respaldo real.” Este 22 de julio, en una entrevista con Blu Radio (3), Lina María Garrido, de Cambio Radical, miembro de la Cámara de Representantes por Arauca y amenazada de muerte por el ELN, afirmó que Augusto Rodríguez también trató de reducirle sus escoltas.
Hace 15 días, Yesid Barragán, presidente del sindicato de la UNP, confirmó que el “modus operandi” de ésta “favorece a los aliados del gobierno y pone en peligro a la oposición” y reveló que “quienes denuncian irregularidades dentro de la UNP son perseguidos, acosados o removidos”.
Muchos se preguntan hoy: “¿Fue la UNP negligente hasta el punto de permitir el atentado?”. ¿Qué responde a eso su conciencia moral, señor Rodríguez?
En lugar de renunciar al cargo como pide Víctor Mosquera, el abogado del senador Uribe Turbay, por las decisiones que Rodríguez Ballesteros tomó en la UNP y que desembocaron en la cobarde emboscada donde hubo más de ocho criminales movilizados (cifra que podría aumentar si las investigaciones de la Fiscalía avanzan), el director de la UNP resolvió patear la mesa y trasladar la culpa de lo ocurrido a la víctima: Uribe Turbay decidió hacer su mitin en un parque, un sábado en horas de la tarde, lo que “podría haber aumentado el riesgo de atentado”. También le reprochó haber “repartido” las escoltas para proteger a su familia.
Como director de la UNP, Augusto Rodríguez Ballesteros ha sido objeto de críticas. El mismo reconoce que dentro del organismo hay robos de armas y hasta de automóviles, y que él destina la mayor parte de sus agentes a la protección de petristas y reduce al mínimo las escoltas de los jefes de la oposición. Es verdad que, desde antes de su llegada, en la UNP había graves desmanes y actos de corrupción como la “venta y alquiler de esquemas de seguridad”. Posiblemente Augusto Rodríguez (4) se esforzó por erradicar esas prácticas. Prometió “hacerle toda una reestructuración”. Sin embargo, no pudo impedir que, durante su administración, los manejos denunciados hayan desembocado en el asesinato frustrado del senador Miguel Uribe Turbay.
En conclusión: los que critican al presidente Petro, sobre todo los políticos, los periodistas y los medios, reciben no sólo insultos y amenazas de éste sino que realmente quedan expuestos.
¿Quién puede olvidar que el precandidato presidencial había fustigado a los ministros que firmaran la petición de “consulta popular” para la reforma laboral? Petro respondió en sus redes sociales, horas antes del atentado, con el grito de guerra a muerte comunista “¡No pasarán!”.
En diciembre de 2022, tras su llegada a la cabeza de la UNP, Augusto Rodríguez mostró de dónde viene su nocivo enfoque politizado y sectario. En una entrevista (5), criticó a los directivos de los 19 sindicatos de la UNP porque “no comprenden”, según él, que el presidente Petro “convierte en política de Estado sus viejas banderas”. Error enorme: las banderas del M-19 jamás podrán ser “política de Estado” en Colombia. El M-19 no era una cofradía de buenas almas, fue un aparato terrorista que asedió al pueblo y a las autoridades con sus inauditas atrocidades de todo tipo durante más de 17 años.
La periodista y precandidata presidencial Vicky Dávila escribió con evidente amargura, dos días después del atentado contra Miguel Uribe: “Sólo horas antes de recibir los balazos, Petro atacaba [a Miguel Uribe Turbay]. Siempre utilizando nombres propios. Nunca Petro ha dado buen ejemplo. (…) Ahí está, revisen su discurso el 1 de mayo o el de Barranquilla”. Y mostró la hipocresía de Petro: “¿Cuándo ya hay una persona de la oposición [Miguel Uribe] luchando por su vida por culpa de las balas asesinas, ahora [Petro] sí llama a desescalar el lenguaje? Cuando no ha hecho más que instigar el crimen, el ataque, con su agresividad. Por eso, Petro es el principal responsable político de lo ocurrido.”
Señor Augusto Rodríguez Ballesteros usted debería renunciar, no por tener 70 años, sino por la falta grave de la UNP que permitió a ocho sicarios organizar y ejecutar el asesinato de un senador y precandidato presidencial de la oposición.
Notas
(2).- La UNP dispone de 9 mil escoltas, 4.500 vehículos entre convencionales y blindados. Su presupuesto es de un billón 644 mil millones de pesos.
(3)._ https://twitter.com/AdrianaVeterin/status/1947282374141542546
(4).- El CV de Augusto Rodríguez dice que es ingeniero químico, pero la prensa afirma que es abogado. La página web de la UNP dice: “Titulado como Ingeniero Químico de la Universidad Nacional de Colombia (junio de 1986). Asesor Legislativo y de Control Político de la Cámara de Representantes y del Senado de la República de Colombia, con amplia experiencia en control político ejercidos sobre el ámbito de las administraciones nacional y regionales desde el Congreso de la República, principalmente en la investigación sobre corrupción y delitos contra la administración pública.”