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Misión Crecer: ¿cómo producir más, si producir costará más? Por: Miguel Ángel Lacouture

Colombia necesita recuperar sus finanzas públicas, atraer inversiones y crecer. Sin producción rentable no habrá empleo suficiente ni recaudo sostenible. Por eso resulta necesario examinar la tensión entre dos iniciativas del mismo Gobierno: la Misión Crecer, impulsada por el vicepresidente José Manuel Restrepo, que aspira a elevar el crecimiento económico al 6 %, y el proyecto de Ley de Rescate Económico, presentado al Congreso por el Ministerio de Hacienda.

La primera promueve inversión, innovación y productividad. El segundo propone modificar tratamientos tributarios que hoy favorecen los insumos, la maquinaria y los servicios indispensables para desarrollar el campo. ¿Cómo modernizar la producción agropecuaria encareciendo sus herramientas?

Gravar lo que permite producir

El proyecto 477 de 2026, radicado el 29 de octubre, contempla desde enero de 2028, si es aprobado, retirar exclusiones del IVA sobre semillas, fertilizantes, plaguicidas, tractores, cosechadoras y determinados sistemas de riego. En principio, varios pasarían a la tarifa general del 19 %. También desaparecería la tarifa diferencial del 5 % que beneficia a ciertos equipos agrícolas y alimentos concentrados para animales.

Se sumarían servicios que hoy están excluidos: preparación de tierras, siembra, fumigación, cosecha, riego y asistencia técnica. En ganadería, la preocupación alcanza al semen bovino, los equipos de las explotaciones y servicios relacionados con la comercialización y el beneficio de animales.

No son consumos suntuarios. Son las herramientas que permiten sembrar arroz, maíz entre otros, establecer praderas, mejorar la genética bovina, tecnificar el ordeño y elevar la productividad por hectárea.

Desde el barro y la boñiga sabemos que la rentabilidad no se decreta: se construye con tecnología, inversión, trabajo y mercados.

Y hay una diferencia decisiva entre pagar un impuesto y disponer de recursos para financiarlo. El agricultor compra semilla, abono y servicios meses antes de cosechar; el ganadero alimenta y levanta animales durante largos periodos antes de venderlos. Si aumenta el desembolso inicial, aumenta también la necesidad de crédito y capital de trabajo, aun cuando alguna empresa pueda descontar posteriormente parte del IVA.

El pequeño productor, con menos defensas

La carga no se distribuye de manera uniforme. Muchos agricultores y ganaderos pequeños tienen ingresos irregulares, limitada asistencia contable y dificultades para acceder al sistema financiero. Algunos, aunque cumplen la ley, son no responsables del IVA; por regla general, no pueden tratar como descontable el impuesto pagado en sus compras.

Para ellos, un nuevo IVA puede convertirse en costo definitivo. Para otros responsables, los descuentos son posibles, sujetos a requisitos, pero tampoco resuelven automáticamente los problemas de caja. La misma tarifa no tiene el mismo efecto sobre una explotación tecnificada que sobre quien vive de unas hectáreas o de veinte vacas.

Formalizar el campo es necesario; confundir al productor no responsable con el informal, o imponer costos sin asistencia técnica y tributaria, no contribuiría a ese propósito.

El ICR: estimular con una mano y encarecer con la otra

El Incentivo a la Capitalización Rural (ICR), administrado por FINAGRO, contribuye a financiar inversiones mediante abonos a créditos elegibles. Para 2026 prevé porcentajes máximos de reconocimiento de 40 % para pequeños productores de ingresos bajos, 30 % para otros pequeños y 25 % para medianos, sujetos a las condiciones y disponibilidad presupuestal del programa.

Pero consideremos una máquina actualmente excluida del IVA que cuesta cien millones de pesos. Si pasa a estar gravada al 19 %, el desembolso podría ascender a 119 millones para un comprador que no pueda descontar ese impuesto. El ICR no necesariamente cubre la diferencia: tiene topes y bases de cálculo específicas, y para determinados equipos importados se utiliza el valor CIF.

El incentivo continuaría existiendo, pero parte de su capacidad efectiva para capitalizar al productor podría diluirse. Además, quien no accede a un crédito elegible queda por fuera de esa ayuda. ¿Cómo se compagina el fomento a la tecnología con un mayor precio de entrada para adquirirla?

El propio ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, ha presentado proyectos de Misión Crecer sustentados en riego, invernaderos e innovación. Sería pertinente conocer cómo protegerá el Gobierno la eficacia del ICR y la inversión rural frente a los cambios tributarios propuestos.

La ganadería merece una mirada particular

En la cría, el levante y la ceba, los costos de sanidad, nutrición, genética y establecimiento de pasturas son determinantes. A ello se añade que el proyecto retiraría al ganado bovino vivo del listado de bienes exentos. Las consecuencias para las ventas nacionales, las operaciones destinadas a exportación y las obligaciones tributarias de cada productor requieren un examen propio, que desarrollaremos separadamente: no toda venta en una finca recibe el mismo tratamiento que una exportación.

Del campo a la mesa
Bien me lo señaló el exdirector de la DIAN Lisandro Junco Riveira, encarecer la producción agropecuaria puede elevar el precio de los alimentos y golpear especialmente a los hogares más vulnerables. No es una preocupación menor: la propia exposición de motivos del Gobierno reconoce que los cambios del IVA podrían añadir hasta 1,3 puntos porcentuales a la inflación de 2028, frente a un escenario sin reforma. Aunque el efecto se estima transitorio y no recaería exclusivamente sobre los alimentos, sus consecuencias también podrían sentirse en la mesa de los colombianos.

El Gobierno ofrece devoluciones de IVA a consumidores vulnerables y rebajas de renta empresarial. Deben evaluarse, pero compensar al comprador no equivale a neutralizar los mayores costos del productor.

Crecer exige coherencia

El Congreso necesita estudiar el impacto por cadena productiva, tamaño de explotación, capital de trabajo y efectos sobre la seguridad alimentaria. La disciplina fiscal puede ser necesaria, pero también lo es preservar las condiciones para invertir y producir.

No reclamamos privilegios. Reclamamos coherencia: la Misión Crecer no debe terminar convertida en la misión de producir más pagando más por lo necesario para producir.

El Estado necesita recaudar; también necesita un campo competitivo. Porque para cosechar mayores ingresos mañana no podemos encarecer hasta la semilla que debemos sembrar hoy. Detrás de todo este asunto está en juego la seguridad alimentaria de la Nación.

@lacoutu

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