

Valledupar, 18 de agosto de 2026. Ocho días bajo tierra, en la oscuridad total de una alcantarilla, sin comida, sin agua, desorientado por el temblor. Y vivo. Esta mañana Pereira vivió un milagro que nadie esperaba. Entre escombros, en medio del caos que dejó el terremoto, un ciudadano alertó: algo se movía bajo tierra. Era un ternero. Llevaba días atrapado tras caer a una alcantarilla durante el sismo y sobrevivió contra todo pronóstico.
Lo que siguió fue de película. Se activó un operativo enorme: Bomberos Oficiales de Pereira, Bomberos Voluntarios, Policía Ambiental, los veterinarios del Bioparque Ukumarí y las autoridades ambientales. Con paciencia, con técnica, como si fuera una vida humana, lo sacaron sano y salvo. Raúl Murillo, gerente de Ukumarí, lo dijo claro: cada vida cuenta en esta ciudad.
Le hicieron estabilización, hidratación y valoración médica y el pequeño guerrero respondió. Para su familia fue volver a respirar. Llevaban días buscándolo por todo Pereira sin perder la esperanza. Abrazarlo de nuevo fue la luz que necesitaban en medio de tanto dolor. El alcalde Mauricio Salazar tiene a todos los equipos en calle y esta historia lo confirma: Pereira no se mide en cemento, se mide en corazón. Unidos, Pereira Renace.