

Sincelejo, 19 de mayo de 2026.- Después de años de solicitudes, preocupaciones y clamores ciudadanos, el corregimiento de Chochó, en el municipio de Sincelejo, recibe una noticia que marca un antes y un después para su seguridad y para la confianza institucional de toda una comunidad: la puesta en funcionamiento de la subestación de la Policía Nacional de Colombia en este importante sector rural.
No se trata simplemente de una infraestructura más. No es solo un edificio, unas oficinas o unos uniformes. Lo que hoy se inaugura en Chochó representa la recuperación de la presencia permanente del Estado en un territorio que durante años pidió acompañamiento, protección y tranquilidad. A partir de este momento, quince policías permanecerán de manera estable en la subestación, garantizando vigilancia constante y una reacción más rápida frente a cualquier situación que altere el orden público, sin afectar el ejercicio operacional de la estación principal de policía de Sincelejo.
Hay que reconocer, sin mezquindades políticas ni cálculos oportunistas, el esfuerzo realizado por la administración municipal en cabeza del alcalde Yahir Fernando Acuña Cardales y el liderazgo institucional del actual comandante de policía del departamento, el coronel Aymer Freddy Alonso Triana. La articulación entre autoridades civiles y fuerza pública permitió convertir en realidad una necesidad histórica de la comunidad.
Chochó carga además con un recuerdo doloroso que marcó profundamente a sus habitantes. Es imposible hablar de seguridad en este corregimiento sin recordar aquel lamentable episodio ocurrido años atrás, cuando dos jóvenes perdieron la vida en un hecho protagonizado por un oficial de policía, caso que quedó grabado en la memoria colectiva y que generó indignación, miedo y desconfianza. Sin embargo, también hay que decirlo con absoluta claridad: los errores o crímenes individuales jamás pueden convertirse en sentencia contra toda una institución. Lo que haga una persona no puede destruir el honor de miles de hombres y mujeres que diariamente arriesgan su vida por proteger a los ciudadanos. La Policía Nacional de Colombia está conformada por servidores que, en su inmensa mayoría, cumplen su deber con disciplina, sacrificio y vocación.
Precisamente por eso, la llegada de esta subestación tiene un valor simbólico enorme. Chochó le abre nuevamente las puertas a su Policía. Y la Policía vuelve a Chochó no desde la imposición, sino desde la reconciliación con la comunidad, desde la cercanía con la ciudadanía y desde el compromiso de construir confianza.
La seguridad no se fortalece únicamente con operativos o capturas. También se construye con presencia institucional permanente, con diálogo comunitario, con capacidad de reacción y con el mensaje claro de que el Estado no abandona a sus territorios rurales. Los habitantes de Chochó necesitan sentirse acompañados, protegidos y escuchados, y esta subestación representa precisamente eso.
En momentos donde la delincuencia intenta expandirse incluso hacia zonas rurales y corregimentales, decisiones como esta se convierten en acciones preventivas fundamentales. La presencia de uniformados genera tranquilidad para comerciantes, campesinos, estudiantes, transportadores y familias enteras que durante años sintieron la ausencia de una fuerza pública cercana.
Hoy la comunidad tiene razones para sentirse optimista. La seguridad seguramente mejorará, pero además mejorará algo igual de importante: la percepción de respaldo institucional. Saber que hay policías de manera permanente en el corregimiento devuelve confianza y fortalece el tejido social.
Desde esta tribuna de opinión, vale la pena agradecer el compromiso demostrado por el coronel Aymer Freddy Alonso Triana, por el alcalde Yahir Fernando Acuña Cardales y por cada hombre y mujer de la Policía Nacional de Colombia que asumirá esta responsabilidad en Chochó.
Porque cuando las instituciones trabajan de la mano con la comunidad, los resultados llegan. Y porque la seguridad de los ciudadanos jamás debe verse como un privilegio, sino como un derecho que merece atención permanente. Chochó hoy no solo recibe una subestación de policía. Recibe esperanza, presencia del Estado y la posibilidad de escribir una nueva historia marcada por la tranquilidad y la convivencia.