El vocero explicó que el altercado habría provocado un fuerte impacto emocional que derivó, presuntamente, en un paro cardíaco fulminante.
Hernández señaló que las quejas por demoras en la entrega de medicamentos son constantes y afectan directamente a los afiliados de Nueva EPS, obligando en muchos casos a suspender tratamientos médicos.
Asimismo, el dirigente sindical responsabilizó al gobierno nacional y a la Superintendencia Nacional de Salud por la crisis del sistema, asegurando que los frecuentes cambios de interventores en las EPS dificultan el pago a los prestadores de servicios.
Según el vocero, a finales de diciembre representantes de la Nueva EPS y funcionarios de la Superintendencia se comprometieron a saldar deudas con las IPS. Sin embargo, afirmó que en febrero estos pagos siguen sin concretarse, lo que impide garantizar la atención que requieren los pacientes.
El caso ha reavivado el debate sobre las fallas estructurales del sistema y el impacto que estas tienen en la vida y salud de los usuarios.






