
Es probable que LFI, el partido islamo-izquierdista que dirige Jean-Luc Melenchon sea el gran perdedor del escándalo desatado por el vil asesinato en Lyon del joven estudiante de matemáticas, convertido al catolicismo, Quentin Deranque, de 23 años, el pasado 12 de febrero.
La ola de indignación que sacude a Francia en estos momentos por ese crimen afectará sin duda no solo a La France Insoumise, sino también a toda la izquierda del país.
Las autoridades judiciales confirmaron ayer que 11 hombres que participaron en ese linchamiento han sido capturados y que todos tienen vínculos con Raphael Arnault, 30 años, un turbulento diputado de la Asamblea Nacional (la cámara baja francesa) que goza del respaldo firme de Mélenchon. De los once, 7 fueron inculpados hoy por homicidio voluntario.
Tres de los detenidos son auxiliares parlamentarios de Raphael Arnault, el organizador e ideólogo de la Jeune Garde, una especie de milicia que ejecutó la golpiza que ultimó a Quentin.
La Jeune Garde había sido creada por orden de Jean Luc Mélenchon para que vigilara a sus adversarios e impidiera la presencia de intrusos a los actos de LFI. Ese grupo “antifa”, disuelto en junio de 2025, parece tener una agenda aún más tenebrosa. Con otras bandas similares organiza incursiones en centros universitarios para impedir las discusiones de profesores y alumnos donde se ventilen ideas no coincidentes con las creencias de LFI.
Tras el asesinato de Quentin, muchos denuncian la responsabilidad moral de LFI. El expresidente socialista François Hollande, quien en 2024 no dudó en aliarse a LFI, lo que le permitió a violentos “antifas” llegar a la Asamblea Nacional, dice ahora que “la relación con LFI ha terminado”. Sin embargo, falta ver si tal proclama dura unas horas pues el fanatismo de esa gente es proverbial. Por ejemplo, Jerome Guedj, un directivo del PS que calificó a Melenchon de ser “una porquería”, dijo que votaría por él en 2027 para “impedir que la extrema derecha llegue al poder”. En todo caso, una parte de las bases del PS no lo seguirá. Un sondeo dice que en las elecciones municipales dentro tres semanas el 61% de los franceses van a oponerse a LFI como reacción al asesinato de Quentin.
La Jeune Garde también está acusada de realizar ataques antisemitas. En mayo de 2024, durante un acto de la agitadora propalestina Rima Hassan, atacaron a un joven judío de quince años en el metro de París.
La revista Causeur reveló que el 14 de mayo de 2024, en el marco de una investigación sobre una serie de atentados violentos cometidos en Toulouse por “antifascistas” afines a la Jeune Garde, la Policía detuvo a cinco miembros de la Ofensiva Revolucionaria Antifascista (ORA) en sus domicilios, donde descubrieron “casi cuatro kilos de resina de cannabis, diecisiete kilos de marihuana, equipos de procesamiento de drogas y 15.000 euros en billetes, lo que revela una auténtica operación de narcotráfico industrializado, según una fuente cercana a la investigación”. Sin embargo, la prensa “progresista” le prestó poca atención a ese hecho.
El semanario Le Point agregó que, en diciembre de 2023, en el barrio la Guillotière y en los alrededores de la plaza Mazagrane de Lyon, el periodista Bartolomé Simon observó cómo un grupo antifa “ayuda a dealers migrantes y ocupantes ilegales, obstaculizando la intervención policial” y que, en la noche del 9 de abril de 2025, “varios antifas sentados en un bar de extrema izquierda se opusieron físicamente a la detención de un traficante.”
Vincenzo Sofo, un exdiputado europeo, detalló en París que Rafael Arnault ha participado en Italia en ataques a mítines de Fratelli Italia. Denunció que hay una red internacional de antifas violentos en el Viejo Continente que deberían ser desmanteladas si la democracia quiere prevalecer.
Nivin Potros, periodista del canal de televisión TF1, analizó y presentó las imágenes video autentificadas más impresionantes del linchamiento de Quentin. Un video muestra claramente cómo cinco matones, vestidos de negro y encapuchados, rodean a Quentin, ya golpeado y caído sobre la acera de la calle, y le propinan 14 violentos golpes adicionales en la cabeza. El video permite ver que uno de ellos, con parsimonia, se acerca al grupo y asesta con un objeto en la mano (¿un martillo?) un tremendo golpe en la cabeza de Quentin, quien, hasta ese instante, y a pesar de las patadas que recibía, trataba de filmar a sus agresores con un teléfono. Ese teléfono, ya en manos de la policía, permitirá establecer la identidad de los agresores y definir qué papel jugó cada uno de ellos en la etapa final del linchamiento.
El abogado de la familia de Quentin, Fabien Rajon, tras estudiar esas terribles imágenes concluyó: “Esos individuos querían matar. No había ninguna posibilidad de escapar a eso”.
Jacques-Elie Favrot, 25 años, miembro de la Jeune Garde, y auxiliar parlamentario de Raphael Arnault, está detenido y acusado por testigos de haber dado el golpe fatal a Quentin. Este y los otros capturados niegan los cargos, pero Favrot admite que estuvo en el lugar de la tragedia. Favrot es conocido por haber protagonizado, según la policía, varias agresiones callejeras. Entre los otros arrestados figuran Adrian Besseyre, un tal Robinc, Paul L. y un tal Alexis.
La muerte de Quentin afectará sin duda no solo a LFI sino a la izquierda en general. Raphael Arnault, quien se tatuó el puño derecho de la mano con una manopla de hierro, había amenazado con dispararle un tiro en la cabeza a Alice Cordier, la presidente del colectivo Némesis. Él pudo haber empujado a la Jeune Garde a emboscar a los miembros de ese grupo feminista.
Gran parte de la clase política francesa pide la expulsión de Raphael Arnault de la Asamblea Nacional. “Es una vergüenza la presencia de ese individuo en la Asamblea Nacional”, declaró el ex ministro del Interior Bruno Retailleau. Gerald Darmanin, el ministro de Justicia, subrayó: “Es innegable que fue la extrema izquierda la que mató”. Fustigó además la actitud del conducatore de LFI: “Francia debe ser capaz de hacer comprender al señor Mélenchon que la violencia verbal y en las redes sociales a veces conduce a la muerte”.
Amigos de Quentin proponen la realización de una marcha mañana sábado en Lyon. El permiso fue solicitado por Aliette Espieux, una católica y figura antiabortista de la ciudad. Decididos a impedir ese homenaje, LFI y el PCF advirtieron que organizarán una contramarcha “para enfrentar a los racistas y a la policía que los protege”. El alcalde izquierdista de Lyon quiso prohibir la manifestación, pero en París el ministro del Interior, Laurent Nuñez, le llamó la atención y anunció que la marcha por Quentin será protegida por la policía nacional para impedir enfrentamientos.