

Manifiesto por la defensa de la república. A partir de ahora, y hasta el 7 de agosto de 2026, debemos prepararnos porque lo que nos espera, de este gobierno enfermo, más loco que el que hasta ahora hemos soportado, está llegando a su fin.
Gustavo Petro fue recibido el pasado 20 de Julio por el Congreso en medio de abucheos mayoritarios, rechazo institucional y evidente malestar ciudadano. No es gratis el desprecio por su gobierno. Gustavo Petro durante estos años abandono el camino de la legalidad, rompió los puentes con los poderes, el Judicial y el Legislativo, ha polarizado a la nación y ha manifestado sin ambages la intención de perpetuarse en el poder. ¿Hay alguien a quien le parezca que esto es una exageración?
Su ingreso al Congreso con el puño en alto, en actitud desafiante y agresiva, seguida de un discurso hostil contra el Congreso y la Justicia, nos obliga a prender todas las alertas democráticas para lo cual:
1.- Debemos declararnos en estado de alarma democrática. – Evitaremos que un gobierno personalista mesiánico y autoritario se imponga sobre las instituciones.
2.- Convocamos la presencia permanente del pueblo en las calles. Los colombianos en uso de nuestro derecho a la resistencia saldremos a las plazas, parques y esquinas de cada ciudad, corregimiento y vereda para decir con firmeza: No al golpe de Estado.
3.- Reafirmamos y defendemos la legitimidad de los tres poderes y la Constitución de 1.991. Denunciáremos como ilegitima, ilegal y antidemocrática cualquier forma de “asamblea constituyente” espuria.
4.- Solicitamos a los partidos demócratas construir un frente republicano nacional. – Ninguna bandera partidista es más importante que la defensa de Colombia.
5.- Conminamos a las Fuerzas Armadas y de Policía a mantenerse fieles a la constitución, y a desobedecer órdenes contrarias a la legalidad institucional.
6.- Debemos constituir comités de vigilancia institucional en todas las regiones. Defenderemos el sufragio universal, denunciaremos cualquier acto de intimidación o abuso de poder.
7.- Debemos, a través de los congresistas demócratas, solicitar el acompañamiento internacional de la ONU, la OEA, y el Parlamento Europeo para que sean observadores activos del proceso político colombiano y así, evitar cualquier intento de quiebre institucional.
Nuestro compromiso es con Colombia: ¡Ni un paso atrás!