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Los olvidos de la MOE Europea y de la MOE local. Por: Eduardo Mackenzie

Análisis crítico de la observación electoral en Colombia

Me llamó la atención que la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea (MOE-UE) haya presentado una “declaración preliminar” sobre lo que estaba ocurriendo en las votaciones del 8 de marzo en Colombia sin esperar el cierre, horas después, de la jornada. Esteban González Pons, jefe de esa Misión, resumió su punto de vista: “En todas las veredas de Colombia se está pudiendo votar con todas las condiciones democráticas exigibles” y “El material necesario estaba disponible y la transparencia es absoluta”.

Gracias a los medios de información los colombianos supieron que en la jornada electoral ocurrieron muchas cosas, de diferente nivel y alcance, en los centros de votación. También constataron que la “transparencia” fue, más bien, relativa. La MOE-UE olvidó mencionar muchos hechos y entregó, en cambio, una declaración escrita, sin firma del autor, de solo 476 palabras, en donde reaparece la idílica visión “preliminar” del eurodiputado Esteban González Pons.

Los esfuerzos del jefe de la misión europea por mantener un cierto equilibrio en su balance lo llevaron a incurrir en errores en la valoración de las irregularidades y delitos electorales que esa misión tuvo que haber registrado el 8 de marzo con precisión en los 30 departamentos del país y en la capital Bogotá, donde los 150 observadores europeos estuvieron presentes. González explicó que entre los asuntos que le habían “inquietado a lo largo de la mañana” está el hecho de que en algunos puntos “estaban haciendo propaganda electoral”. Sin embargo, no informó dónde estaba ocurriendo eso ni qué partidos estaban involucrados en esos delitos.

Esteban González omitió otro hecho importante: las condiciones difíciles de las elecciones en Colombia, por las amenazas y crímenes que enmarcan ese proceso en sus dos componentes no separables: la legislativa y las consultas interpartidistas del 8 de marzo, y la presidencial de mayo de 2026.

Visión fragmentada y superficial; errores y omisiones de la MOE Europea

El jefe de la misión no dijo una palabra sobre el asesinato del senador de oposición y candidato presidencial Miguel Uribe Turbay, el 7 de junio de 2025. Ese atentado mostró las dificultades que perturban la vida y la movilidad de los candidatos y de sus equipos, en la contienda por la presidencia de la República y en la lid sobre la configuración del Congreso de Colombia. Soslayar estos hechos es negar la realidad.

La MOE-UE ofreció así pues una visión fragmentada de dicho proceso electoral, para poder dar en Europa una imagen indolente y superficial de lo que ocurre en Colombia.

La misión europea dijo que un millón de testigos se habían inscrito para el escrutinio del 8 de marzo, pero olvidó decir que el presidente de la República, Gustavo Petro, la víspera, invitó a esos testigos, tomar el control de los escrutinios “a través de sus testigos electorales”, lo que implicaba crear caos en miles de puestos de votación.

En cuanto al informe del MOE (Misión de Observación Electoral) no de la UE sino la “plataforma de organizaciones sociales, universitarias y de la sociedad civil”, financiada por la Unión Europea, la fundación Konrad Adenauer, el gobierno de Suecia, la fundación Soros y el National Endowment for Democracy, se limitó a hablar en términos  tan abstractos y generales como los de la MOE-UE, reiterando la técnica de no precisar quienes fueron los responsables de los errores, abusos e incluso de los delitos electorales observados. Indicó que recibió 564 reportes ciudadanos de posibles irregularidades y delitos electorales y que, de éstos, 550 corresponden a las elecciones de Congreso y 13 a las consultas presidenciales.

La MOE-UE utilizó en su segundo informe, un texto de 14 páginas, la palabra “posible” sin designar jamás qué actores, qué partidos, qué organizaciones y qué bandas armadas pudieron ser los autores de los desafueros. Según ese documento, hubo una gama amplia de hechos criticables que merecían ser transcritos con exactitud. Pero no lo fueron. Hubo entregas de dádivas, presiones o intentos de inducir el sentido del voto, jurados de votación que incitaron al elector a votar por determinada candidatura, jurados que entregaron más de una tarjeta electoral, jurados que no llegaron a las mesas, personas que entregaron dinero en cercanías de los puestos de votación, “funcionarios y autoridades” que realizaron “tratos irrespetuosos o comentarios transfóbicos” mientras realizaban preguntas relacionadas con el ejercicio de observación. Hubo, además, cortes de energía eléctrica en municipios y departamentos y el trasladado de 27 puestos de votación por las lluvias.

La “nivelación durante el conteo de los votos”

Otro defecto de esas misiones de observación fue el increíble tratamiento del asunto de la “nivelación durante el conteo de los votos”. Dijeron: “El equipo de observación reportó que, en el 20% de las mesas observadas, fue necesario realizar el procedimiento de nivelación durante el conteo de los votos. Este porcentaje constituye un nivel considerable de mesas en las que fue necesario aplicar este procedimiento durante el cierre de la votación, así como un incremento frente al ciclo electoral anterior.”

¿Qué diablos puede ser eso de la “nivelación”? El informe no lo dice, ni da una idea de las cantidades de votos que fueron “nivelados” e “incrementados”. No explica si esa nivelación fue el resultado de presiones de terceros o de testigos. Únicamente da a entender que fueron errores en el conteo de votos producidos por deficiencias en la formación de algunos jurados.

Evocaron por otra parte casos de alteraciones al orden público, hostigamiento a miembros de la fuerza pública en inmediaciones de las mesas, y hasta el lanzamiento de un dron explosivo en Puerto Lozada, Meta. En cambio, nada señalaron sobre la actividad proselitista de las bandas ilegales en varios departamentos, ni sus habituales métodos de corrupción y amenazas para que la ciudadanía vote por las listas que favorecen a esos intereses.

Hubo desde luego denuncias que fueron aplaudidas. El Colombiano, principal diario de Medellín, relató: “Según los observadores de la Misión de Observación Electoral de la Unión Europea, la televisión y la radio estatales (RTVC), que tienen una mayor obligación de neutralidad y equilibrio en su cobertura de la campaña, favorecieron al presidente, al gobierno y a los partidos que lo apoyan, mientras que la oposición tuvo una presencia más limitada.” Y agregó: “En contraste, los medios privados dedicaron menos espacio al Gobierno y mantuvieron una cobertura más equilibrada en términos de tiempo, aunque a menudo con un tono negativo hacia el Ejecutivo.” Ese matutino subrayó: “De acuerdo con la misión, observadores internacionales denunciaron amenazas contra periodistas en varios departamentos, principalmente por parte de grupos armados ilegales.”

Expectativas para futuras misiones

La pregunta es si las misiones de observación dejarán la mención abstracta e inservible en próximos informes sobre la elección presidencial de mayo. La sociedad espera informes precisos y detallados, necesarios para garantizar elecciones libres de corrupción y violencia.

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