
El Fondo Monetario Internacional muestra proyecciones pesimistas sobre el comportamiento macroeconómico de la economía en la región, Colombia no es ajena a lo que esta pronosticado, el Viceministro Juan Pablo Zarate ha expresado, “el crecimiento de la economía colombiana podía ser de un 3,7% este año” antes de la declaración de la pandemia por el Coronavirus, hoy nos vemos afrontando un escenario nada algueño, el FMI rebajó drásticamente las previsiones de crecimiento económico en varios países de Latinoamérica, incluyendo a Colombia (-7,8%), con una caída esperada tras la pandemia del PIB del -5,5%.
Dicho lo anterior y teniendo en cuenta el crecimiento del sector agropecuario dentro del PIB de Colombia, que ha soportado la responsabilidad casi en solitario de llevar el ritmo del comportamiento macroeconómico del Estado, es momento de tomar decisiones atendiendo la actual coyuntura, estas no pueden ser diferentes a privilegiar e incentivar la producción nacional frente a las importaciones en los volúmenes que se vienen haciendo, se hace imperioso protección a los Empresarios del Campo permitiéndoles asegurar el mercado de consumo de las producciones de sus cultivos de manera preferente a circunstancias que se llegaren a presentar.
Primordial, asegurar la comercialización de la producción nacional, para ello se cuenta desde ya con la política ´´Cosecha y Vende a la Fija´´ soportada en los principios de la ´´Agricultura por Contrato´´, política bien intencionada pero ineficaz, con una gran falencia como todos los ´´comodities´´, son netamente un negocio especulativo donde quien produce se desprende de las materias primas, en el momento que hace la venta anticipada.
Para solucionar este escollo debe el Ministerio de Agricultura debe ir más allá de la simple integración horizontal, conformada por pares que buscan el mismo fin, una vez logrado desaparecen del porvenir de la operación futura que se logra con los bienes aportados, (materias primas), es necesario que las direcciones de Asociatividad o quien haga sus veces tanto el Ministerio de Agricultura como en la Agencia de Desarrollo Rural, entienda que el negocio agropecuario encuentra su futuro en la Integración vertical de los actores de las cadenas de valor para que se logren irrigar los beneficios a cada uno de quienes deciden entrar en el riesgo desde la siembra, cosecha, recolección, transformación, colocación en los mercado, comercialización y consumo, es el juego de todos ponen, todos ganan, esto no tiene invención y menos novedad alguna, todos remando para el mismo lado, lograr un seguro arribo al puerto, el bienestar de todos quienes remaron, todos ponen todos ganan.
Ahora bien, ¿qué producir?, es claro que se hace necesario remplazar los bienes que estamos importando en los volúmenes que lo estamos haciendo, ya sea por producción nacional de ellos puertas adentro o por bienes capaces de consolidarse como sustitutos de importados que podamos producir al interior de la patria, acá no caben inventos ni innovaciones traídas del extra mundo, la actual coyuntura solo da para eso, producir lo que el mercado demande y reemplazar lo que se importa, en ningún momento quiere decir que se cierren las puertas a la innovación agropecuaria y menos que se castren iniciativas para hacer la productividad del campo más eficiente, el mensaje es absolutamente claro, Estamos llamados a hacer rentable socioeconómicamente el sector agropecuario, si no lo logramos se sale de las manos el porvenir de la Nación.
Las políticas de financiación o cofinanciación deben ser absolutamente rígidas y estables, la institucionalidad no puede jamás colocar dineros sin el seguimiento requerido para asegura la rentabilidad y retorno financiero y social de los desembolso a favor del Empresarios del Campo, las experiencia en este aspecto campean, el modelo de Asociatividad, Acompañamiento y desembolso de financiación de la palma de aceite son un excelente ejemplo a seguir, a ser replicado y mejorado en los diferentes subsectores del Sector Agropecuario, igualmente el modelo de Cesiones y Compensaciones que manejan les ha permitido estabilizar y aumentar su participación en el sector agrícola a pesar de las naturales distorsiones y esguinces a su normatividad, ejemplo de prosperidad para los diferentes cultivos que se incentiven puertas adentro.
Por ultimo valga nuevamente expresar, la participación en el mercado internacional de nuestra producción solo debe ser posible bajo los principios de reciprocidad para lograr una balanza comercial equilibrada y sana.