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Crónica de un accidente anunciado: negligencia de la administración. Por: Silverio José Herrera Caraballo

Lo que ocurrió hoy en Sincelejo no fue un hecho aislado ni imprevisible. Fue, lamentablemente, la crónica de un accidente anunciado.

Un automóvil cayó al vacío en el puente sobre el arroyo “El Pintao”, en la Troncal de Occidente, dejando como saldo cuatro personas heridas. Organismos de socorro atendieron la emergencia y trasladaron a los lesionados a centros asistenciales, mientras el vehículo era recuperado desde el fondo del arroyo. Pero más allá de la atención inmediata, queda flotando una pregunta inevitable: ¿quién responde por lo que todos sabían que podía pasar?

Este puente lleva más de 18 meses en evidente estado de deterioro. La comunidad ha denunciado reiteradamente daños estructurales y la ausencia de señalización preventiva adecuada. Cada día que pasa la estructura se agrava, y con ella el riesgo para quienes transitan por este importante corredor vial.

Paradójicamente, este medio se encontraba preparando una crónica sobre el estado crítico del lugar cuando recibió la noticia del accidente. Lo que pretendía ser un llamado de atención preventivo terminó convertido en la confirmación de los temores de la ciudadanía.

Hoy Sincelejo vive jornadas de fiestas, parranda y celebraciones. Hay luces, música y alegría en las calles. Sin embargo, mientras la ciudad festeja, cuatro familias enfrentan la angustia de un siniestro que pudo evitarse. La infraestructura no entiende de celebraciones; el deterioro no se detiene por temporada festiva.

El accidente reabre el debate sobre el estado de la Troncal de Occidente en este tramo específico y la responsabilidad de las autoridades competentes. ¿Qué espera el Invías? ¿Qué espera la administración municipal para intervenir de manera urgente? ¿Es necesario que ocurra una tragedia mayor para que se adopten medidas correctivas?

No se trata de buscar culpables a la ligera, pero sí de exigir respuestas claras y acciones concretas. La prevención no puede seguir siendo un discurso vacío. La señalización, la reparación estructural y la intervención inmediata son obligaciones, no favores.

Hoy fueron cuatro heridos. Mañana podría ser peor. Sincelejo no necesita más advertencias ignoradas. Necesita decisiones. Porque cuando el riesgo es evidente y las alertas han sido constantes, el silencio institucional se convierte en complicidad.

La crónica estaba anunciada. El accidente también.

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