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Felicitaciones a los veteranos de Sucre, la tarea apenas comienza: Pero ¿y los derechos de los reservistas para cuándo? Por: Silverio José Herrera Caraballo

Hoy es un día que merece ser reconocido por todos los hombres y mujeres que han servido a Colombia desde las Fuerzas Militares y de Policía en Sucre. La aprobación en la Asamblea Departamental de Sucre del proyecto de ordenanza que crea el consejo departamental, se rinde homenaje, otorga otros beneficios a veteranos y sus familias, este hecho constituye, sin duda, un hecho significativo y un avance importante en el camino hacia el reconocimiento institucional de quienes dedicaron años de su vida al servicio de la Nación.

Por ello, las primeras palabras deben ser de felicitación. Felicitaciones a los veteranos que impulsaron esta iniciativa, a quienes participaron en las mesas de trabajo, a los diputados que respaldaron el proyecto y a todos aquellos que entendieron la necesidad de generar espacios de participación y reconocimiento para una población que durante muchos años reclamó ser escuchada. Sin embargo, la verdad sea dicha: aún no se ha logrado nada.

La experiencia nos ha enseñado que entre la aprobación de una ordenanza y su cumplimiento efectivo existe una distancia considerable. Los documentos pueden ser aprobados por unanimidad, los discursos pueden ser emotivos y las fotografías pueden llenar las redes sociales, pero si las disposiciones aprobadas no se convierten en acciones concretas, todo termina siendo un ejercicio simbólico sin efectos reales sobre la calidad de vida de quienes esperan soluciones.

Por esa razón, a partir de hoy comienza el verdadero desafío. La responsabilidad de vigilar el cumplimiento del texto conciliado y aprobado corresponde a todos y cada uno de los veteranos del departamento de Sucre. Pero esa responsabilidad recae especialmente sobre la señora gobernadora Lucy García Montes, quien tendrá la obligación política, administrativa y moral de garantizar que los compromisos adquiridos no queden archivados en un escritorio.

No obstante, superadas las felicitaciones y los reconocimientos, surgen también los interrogantes y los sinsabores que deja este proceso. Existe una preocupación legítima que no puede ser ignorada: la exclusión de los reservistas.

Tuve la oportunidad de explicarles ampliamente este asunto al diputado Luis Alfonso Álvarez e incluso a la concejal de Sincelejo Derly Chamorro para el caso del acuerdo municipal de Sincelejo cuando, por iniciativa propia y por separado, solicitaron mi asesoría. En aquella conversación insistí en algo que consideraba elemental y de absoluta justicia: la inclusión de los reservistas dentro de la visión integral de reconocimiento que inspira este tipo de iniciativas. Para que por lo menos se dejara un camino abierto, una roca puesta para la construcción de un futuro mejor.

No estaba solicitando privilegios. No estaba proponiendo beneficios extraordinarios o inalcanzables. Simplemente estaba planteando el reconocimiento de un grupo poblacional que también sirvió a la patria y que hoy continúa siendo invisibilizado, que se nombrara en el proyecto de ordenanza y diera pie luego a una  revisión del mismo.  Miles de colombianos prestaron servicio militar en el Ejército Nacional, la Armada Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana o la Policía Nacional. Muchos de ellos dedicaron años de esfuerzo, sacrificio y compromiso institucional, pero no alcanzaron el tiempo requerido para obtener una asignación de retiro o para ser reconocidos dentro de la categoría de veteranos establecida por la legislación vigente.

¿Significa eso que su servicio tuvo menos valor?

¿Significa que defendieron menos a Colombia?

¿Significa que su aporte fue inferior al de quienes sí lograron completar una carrera militar?

Difícilmente alguien podría sostener semejante afirmación.

Las bases de todas las Fuerzas Militares y de Policía han estado históricamente conformadas por soldados regulares, soldados e infantes de marina voluntarios y hoy día profesionales, , auxiliares bachilleres, patrulleros y demás hombres y mujeres que constituyen el soporte operativo de las instituciones.

Ellos estuvieron en las carreteras.

Ellos recorrieron las zonas rurales más apartadas.

Ellos custodiaron puestos de control.

Ellos participaron en operaciones, patrullajes y actividades de apoyo a la población.

Ellos también hicieron patria.

Por eso resulta preocupante que en un proyecto cuyo espíritu es el reconocimiento al servicio prestado se haya dejado por fuera a quienes integran una parte fundamental de la historia militar y policial del país, era un punto de partida, una esperanza para quienes hoy se encuentran en difíciles condiciones.  Más preocupante aun cuando la inclusión de los reservistas no debilita los derechos de los veteranos ni afecta los avances alcanzados. Por el contrario, fortalece la visión de una comunidad militar y policial más amplia, más justa y más representativa.

Tal vez el mejor ejemplo para entender esta situación proviene del deporte.

Cuando una selección nacional gana una Copa del Mundo, los directivos aparecen en las fotografías, los entrenadores reciben reconocimiento y los dirigentes celebran el triunfo institucional. Pero quienes juegan el campeonato son los futbolistas.

Son ellos quienes corren.

Son ellos quienes se sacrifican.

Son ellos quienes asumen el riesgo y el desgaste físico para alcanzar la victoria.

Del mismo modo, detrás de muchos de los logros institucionales que hoy permiten reconocer con justicia a los veteranos existe una enorme base de reservistas que también aportó esfuerzo, disciplina y compromiso al servicio de Colombia.

Por eso, mientras celebramos el avance alcanzado hoy en la Asamblea Departamental de Sucre, también debemos abrir un debate sincero sobre la necesidad de reconocer a quienes han permanecido en la sombra.

Porque la justicia no puede ser selectiva.

Porque el reconocimiento no puede tener categorías de primera y segunda clase.

Porque la patria fue servida por todos.

Y porque aún queda una pregunta que sigue esperando respuesta:

¿Y los derechos de los reservistas para cuándo?

¿Para cuándo el reconocimiento de aquellos hombres que, con su servicio y sacrificio, ayudaron a construir el camino que permitió que hoy los veteranos sean distinguidos con la dignidad que merecen? Esa es una deuda que todavía está pendiente y que algún día deberá ser saldada.

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